Despedida del p. Pedro Jesús Arenas como párroco de Santa María de la Argelia

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Son casi seis años que llevo en Santa María de la Argelia, desde aquel 23 de agosto de 2010 que llegué con la misión de ser párroco. En aquel momento asumí esa responsabilidad porque la Congregación me lo pidió y de igual modo, la Congregación religiosa a la que pertenezco me ha pedido este año que asuma otra tarea distinta. Lo hago con toda la intención de entregar lo mejor de mí, pues así somos los religiosos y así es nuestro voto de obediencia. Entregamos al Señor todo, también nuestra libertad para decidir dónde queremos estar o qué queremos hacer, y ahí descubrimos la grandeza de nuestro seguimiento de Jesús.

Han sido seis años fantásticos, llenos de vida y de fe. Ustedes me han ayudado a crecer como sacerdote y como persona, en ustedes he encontrado tantos ejemplos de vida y de compromiso cristiano que no puedo más que dar tantas y tantas gracias a Dios por lo bueno que ha sido conmigo acá en La Argelia. Doy las gracias especialmente al consejo pastoral parroquial, a todos los grupos parroquiales y también a la buena gente, sencilla y humilde en quienes he visto tan claramente el rostro de Cristo.

También desde este momento quiero pedirles perdón. La tarea del sacerdote, del párroco, es guiar a las personas a la santidad. Seguramente en muchos momentos no han visto en mí un buen testimonio de cómo es Dios. Perdón si he escandalizado o alejado de Dios a alguien.

Me voy con pena, pero también con satisfacción. La parroquia “Santa María de la Argelia” es una comunidad cristiana que camina, que anuncia su fe con alegría y donde sea necesario. Son un conjunto de personas muy valiosas y con valores cristianos claros y asentados. Se nota la unión y el cariño, el compromiso y la entrega generosa. Por favor, no cambien.

Que una parroquia cambie de párroco es bueno, pues supone renovación en la actividad pastoral, nuevas ideas, nuevas motivaciones. Los párrocos somos “aves de paso”, intentamos dar lo mejor de nosotros por el tiempo que nos toque acompañar, pero es la comunidad la que permanece y crece, es la comunidad la que hace camino al andar tras los pasos de Cristo que es a quien verdaderamente seguimos.

El nuevo párroco será el padre Benjamín Ramos, sacerdote Dehoniano de gran valía. Es de un pueblo de la provincia de Salamanca llamado Santa Teresa, de nuestra tierra, España. Lleva como misionero en Ecuador desde el año 1999. Todo este tiempo lo ha pasado en Bahía de Caráquez en diversas tareas pastorales, sobre todo como párroco de la parroquia “Nuestra Señora de la Merced”, en la ciudad de Bahía. Ha demostrado grandes cualidades en la pastoral acompañando a grupos parroquiales, a jóvenes y también con grandes dotes para la música.

La parroquia Santa María de la Argelia va a crecer y a madurar acompañada del padre Benjamín y de la comunidad de Dehonianos que quedan. Les pido de favor que le acojan con el mismo cariño y apertura que yo he vivido con ustedes. Confíen en él y estén dispuestos para seguir llevando adelante esta comunidad cristiana.

El 29 de mayo nos despedimos en una misa campal en la plaza de Santa María y el 5 de junio fue la toma de posesión del nuevo párroco.

No me queda más que encomendarme a sus oraciones que tanto las necesito para la nueva misión. Ustedes forman parte de mi vida y les tendré muy presentes allá donde vaya. Que nuestra madre, Santa María de la Argelia nos cuide y siempre nos lleve tras las huellas de su Hijo.

Que Dios les bendiga.

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