I Jornada Mundial de los Pobres: “no amemos de palabra sino con obras”

Jornada Pobres

El domingo 19 de noviembre la Iglesia celebra la Jornada Mundial de los Pobres, convocada por el Papa Francisco a todos los hombres y mujeres de buena voluntad, con el fin de que escuchemos el grito de ayuda de los más necesitados.

Se trata de un día en el que toda la comunidad cristiana deberá ser capaz de tender la mano a los más pobres, a los débiles, a los hombres y mujeres que con frecuencia se les atropella su dignidad. Todo ello bajo el siguiente lema “no amemos de palabra sino con obras”, que recuerda la expresión bíblica de la Primera Carta de Juan:  “hijos míos, no amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras” (1Jn 3,18).

Esta celebración nació de un deseo del Papa Francisco de una manera muy espontánea.

El 13 de noviembre del año pasado se clausuraba el año de la misericordia, donde todas las catedrales del mundo cerraban la Puerta de la Misericordia. Ese día, el Papa Francisco celebraba en la Basílica de San Pedro la ceremonia de clausura, dedicada a todas las personas excluidas socialmente.

En su homilía destacó que  “la persona humana, colocada por Dios en la cumbre de la creación, es a menudo descartada, porque se prefieren las cosas que pasan. Y esto es inaceptable, porque el hombre es el bien más valioso a los ojos de Dios. Y es grave que nos acostumbremos a este tipo de descarte; es para preocuparse, cuando se adormece la conciencia y no se presta atención al hermano que sufre junto a nosotros o a los graves problemas del mundo… Pidamos la gracia de no apartar los ojos de Dios que nos mira y del prójimo que nos cuestiona… especialmente al hermano olvidado y excluido, al Lázaro que yace delante de nuestra puerta. Hacia allí se dirige la lente de la Iglesia.… A la luz de estas reflexiones, quisiera que hoy fuera la «Jornada de los pobres».”

Sus últimas palabras fueron espontáneas, un deseo que mostró el Santo Padre que no ha tardado en hacerse realidad. De este modo se establecía oficialmente una Jornada para los pobres el XXXIII domingo del Tiempo Ordinario.

El Papa Francisco desea que sea una Jornada que ayude a las comunidades y a cada bautizado a reflexionar sobre la manera en la que la pobreza está plasmada en el corazón del Evangelio y sobre el hecho que, mientras “Lázaro esté echado a la puerta de nuestra casa (cf. Lc 16,19-21), no podrá haber justicia ni paz social”. Se trata también de una forma de nueva evangelización donde se es testimonio de la misericordia.

 

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