25 años de Vida Religiosa del P. José Luis Domínguez

José Luis Domínguez

El próximo 29 de septiembre, Alba de Tormes acogerá las Celebraciones Jubilares donde el P. José Luis Domínguez celebra 25 años de Vida Religiosa.

El P. José Luis Domínguez nació el 22 de marzo de 1973, en Zamora. A los nueve años hizo su Primera Comunión, fue a partir de entonces cuando empezó a ser monaguillo en su pueblo, Madridanos (Provincia de Zamora). Allí pasó su infancia, y a los diez años fue interno al Colegio y Seminario Sagrado Corazón de Venta de Baños.

Con 14 años marchó al Seminario San Jerónimo de Alba de Tormes y a los 18 decidió entrar en el Noviciado de los Dehonianos, era el año 1991. Siendo su maestro de noviciado el P. Francisco Javier Bravo Díez, que en paz descanse.

El 29 de septiembre de 1992, el P.  José Luis Domínguez hizo su primera Profesión de votos en la Congregación. Pasó tres años en Salamanca, tiempo en que fue su maestro de juniorado el P. Julián Arroyo de la Rosa. Al tercer año de escolasticado hizo una experiencia de voluntariado misionero, justamente en Ecuador, en la localidad de Saraguro en la Provincia de Loja.

A continuación, estuvo dos años en Puente la Reina donde le acompañó el P. José Joaquín Izurzu, primero, y el P. Juan María López de San Román, después. Allí tuvo la oportunidad de compaginar vida comunitaria, estudio y trabajo. Regresó a Salamanca en 1997 a terminar los estudios teológicos. El 27 de septiembre de 1998 (San Vicente de Paul) hizo la Profesión Perpetua. Terminado el tiempo en Salamanca viajó a Roma en septiembre de 1999 junto con su hermano scj, el P. Juan José Arnáiz. Allí estuvo dos años realizando los estudios de Licenciatura en Teología espiritual en el “Teresianum” (dirigido por los PP. Carmelitas).

Toma de posesión como Superior del Distrito Ecuador
Toma de posesión como Superior del Distrito Ecuador

En el año 2000 fue ordenado Diácono en nuestro Colegio Internacional de Roma por Mons. José Saraiva Martins. En marzo de 2001, cuando beatificaron al P. Juan María de la Cruz, comunicó al P. Provincial que había hecho un proceso de discernimiento y que Dios le estaba llamando a ir de misiones. El P. Provincial, entonces el P. Aquilino Mielgo, le propuso ir a Ecuador, en concreto a Quito. Después de haber sido ordenado Sacerdote el día 3 de noviembre de 2001 (San Martín de Porres) por manos de Mons. Braulio Rodriguez Plaza, aterrizó en Quito el día 11 de noviembre del mismo mes (día San Martín de Tours). En la capital de la República de Ecuador vive con sus hermanos dehonianos, y es actualmente el Superior del Distrito de Ecuador.

-¿Cuándo se decantó por la vida religiosa?

Durante los años de Seminario fui dándome cuenta de que me gustaba el estilo de vida que veía en los Dehonianos. La vida comunitaria me empezó a llamar la atención. Pienso que fue durante el año de Noviciado cuando me decanté por la vida religiosa.

 

-¿Cuándo comenzó su vinculación con los Padres Reparadores-Dehonianos?

Mi vinculación con Dehonianos comenzó a la edad de diez años cuando fui por primera vez al Colegio-Seminario Sagrado Corazón de Venta de Baños (Palencia). En aquel entonces había ya en el seminario cuatro chicos de mi pueblo. Ellos, una vez que terminaron la EGB no continuaron a San Jerónimo; yo, sin embargo proseguí los estudios y la formación con los Reparadores.

-De todos estos años, ¿qué momentos le han impactado o recuerda con más cariño?

Son muchas las experiencias vividas.  Recuerdo el momento de la Primera comunión, los momentos de la Primera Profesión, de la Profesión Perpetua, de la ordenación de diácono y de sacerdote. Recuerdo algunas experiencias como la visita a enfermos, la FRATER, Justicia y Paz.  Recuerdo también la experiencia de voluntariado misionero que hice en Ecuador en 1995. Destaco la disponibilidad de mis maestros de noviciado y escolasticado para escucharme cuando lo necesitaba…

-Si echa la vista atrás, ¿qué personas recuerda por lo que le han aportado?

Mis padres: José Manuel y María Isabel, pues mi vocación se inicia con ellos; Lucía, D. Pedro; D. Josema, P. Celestino, P. Asenjo, Hno. Goñi, P. Sánchez, P. Jesús Valdezate, Hno. Carlos Larrea, P. Pedro Verdú, P. Isidro Córdoba, P. Gracián, Hno. Luis, el escolástico Luis Elizalde, Hno. Baldomero, P. Salvador Elcano, P. Juan María López, P. José Luis Munilla, P. Boni, P. Antonio Rufete, Hno. Luis Rafael, Hno. Pedro Jesús García, P. Doroteo, P. Belda, D. Jesús, D. Eduardo, Sor Margarita, P. Javier Bravo, P. Carmelo, P. Julián Arroyo, P. Fernando Rodríguez, P. Víctor, Hno. Emiliano, P. José María Baños, P. Ramón, P. Joaquín Izurzu, P. Manuel Briñon, P. Francisco Javier Enríquez, Hno. Antonio, P. Artemio López, P. José Miguel Ochoa, P. Pedro Jesús, P. Raúl, Hno. Roberto García, P. Alexander Quintero, P. Carlos Luis, P. José Carlos Briñón, Hno. Gabriel, P. Virginio Bressanelli, Hno. Javier López, Da. Julia, D. José, Da. Basilisa, Da. Yolanda, D. Jimmy, Sor Mercedes de la Santa Faz, Sor Asun,…

-¿Qué destaca de estos 25 años de Vida Religiosa?

La fidelidad, el amor, la paciencia y la misericordia de Dios; la fidelidad, el alma misionera y el espíritu de amor y de reparación de la Congregación; la paciencia, la comprensión y el cariño de quienes me acompañaron en la formación; la fraternidad que he recibido y recibo de los hermanos scj con quienes he vivido y vivo.

-La sociedad está cambiando de forma vertiginosa, vemos como las vocaciones religiosas disminuyen ¿Cómo se podría revertir esa situación?

Poco a poco. Dios llamó a Samuel cuando era raro escuchar la Palabra de Dios. Dios sigue llamando hoy también cuando parece raro la escucha de su Palabra y el gusto por sus cosas. Pienso que necesitamos ser testigos de Jesucristo vivo, testigos de su cruz; necesitamos convencernos cada día más que los votos vividos en comunidad y bajo nuestro carisma son un camino de felicidad, de salud.

Necesitamos ser atractivos y con nuestro testimonio cuestionar al joven, interrogarlo, llamarlo en nombre de Cristo. Necesitamos hacer acompañamiento al joven, con mucha paciencia, en sus inquietudes, en sus interrogantes, en sus esperanzas, abrirle nuestras puertas para que haga experiencia de vida en comunidad y de misión, etc. Necesitamos también orar mucho pidiendo la gracia de las vocaciones.

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