5º DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

¡AY DE MI… SI NO…!

 

El libro de Job refleja duras situaciones humanas en las que todos podemos reconocernos, al menos en alguna etapa de nuestra vida: unas veces serán la fatiga o la rutina; otras las preocupaciones o una larga enfermedad. La dificultad de Job para encontrar sentido a la vida provoca que muchos se sientan rotos interiormente, sin saber del todo qué quieren o hacia dónde caminar. Toda la vida de Jesús, su enseñanza, sus gestos están encaminados a curar y salvar a las personas; quiere hacerles sentir que Dios está cerca. La oración de Jesús nunca es u n discurso vacío, va unido al amor, a la atención a los otros curándolos y acogiendo a los pequeños y despreciados. Cristo está hoy presente entre nosotros y continúa haciendo el bien, cura dolencias, enjuga lágrimas, da esperanza a un mundo enfermo que llora desesperado. Su Palabra sigue hoy curando la enfermedad que padece la humanidad; transforma la mentira y la injusticia por la verdad y la justicia. Su Palabra consuela y anima, vivifica lo que está perdido y muerto. Su fuerza salvadora cura las heridas de una humanidad destrozada por la metralla de la violencia y los odios, de las guerras y los egoísmos. La mano salvadora de Cristo se multiplica en las mil manos de sus discípulos que continúan haciendo el bien y creando un mundo más justo y fraterna. ¡Ay de mi si no predico, si no enseño lo que tú me has enseñado, si no curo lo que tu me has curado, si no reparo, lo que tú has reparado”.

 

 

PRIMERA LECTURA Job 7, 1-4. 6-7

La vida es un servicio, a pesar de la fatiga cotidiana. El libro de Job quiere responder al interrogante del sufrimiento de la muerte del justo. Job define la vida como un servicio que está caracterizado por el esfuerzo y el sufrimiento. Discute con Dios y quiere una explicación, pero no acepta con facilidad las palabras de consolación de sus amigos. Forzado por su situación medita sobre la brevedad e la vida y pone su confianza en Dios.

 

SALMO RESPONSORIAL: Sal 146, 1-2. 3-4. 5-6 (escuchar)

Alabad al Señor, que sana los corazones destrozados

 

SEGUNDA LECTURA: Cor 9, 16-19. 22-23

El cumplimiento del encargo recibido. Pablo anuncia el Evangelio haciéndose débil con los débiles y todo para todos; se muestra desinteresado para ganarlos para Cristo. Por su trabajo evangelizador no espera ninguna recompensa humana. La misión recibida es un mandato; eso le hace libre.

 

ALELUYA

Aleluya. Cristo tomó nuestras dolencias y cargó con nuestras enfermedades. Aleluya.

 

EVANGELIO: Mc 1, 29-39

Jesús cura, predica y ora. Jesús está comprometido en liberar al hombre de situaciones de dolor y de marginación. Se enfrenta al mal y vence la enfermedad. Jesús no sólo cura a los enfermos sino que anuncia la buena noticia del Evangelio y ora a Dios Padre para llevar a término su misión.

 

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