Acción de Gracias del P. Pedro Iglesias en el día de su ordenación sacerdotal

Señor, en esta mañana quiero darte las gracias con toda la fuerza de mis palabras y de mi corazón. Soy sacerdote. Me has hecho sacerdote y siento que no hay regalo más grande que hayas podido hacerme. Gracias por esta vida que me has dado y que sigues entregándome cada día. Gracias porque al comienzo de ella y acompañándome siempre has puesto a mi familia; a mi madre, con su sencillez y esa tremenda ilusión con que siempre ha vivido lo que soy, y a mi padre, a quien siento más cerca que nunca en este momento. Mira, papá, a tu hijo el “curita”, ahora de verdad. Gracias por mi hermano y mi hermana y por toda mi familia, porque siempre han creído y me han querido en mi vocación.

Gracias por haberme llamado a vivir como sacerdote de tu Corazón en esta familia de hermanos. En Jesús, el Provincial, te doy las gracias por todas las comunidades y los religiosos de esta Provincia y de esta Congregación que es como mi otra casa y mi otra madre. En especial te doy las gracias por mi comunidad, por cada uno de los hermanos con los que ahora vivo, por su enorme y paciente cariño, porque en ellos te descubro presente en cada momento. Ayúdanos para que nuestra vida juntos pueda ser un pequeño testimonio, un poco de sal y de luz.

Gracias, Señor, por tanta gente como has puesto en mi vida y que sé que hoy, aquí o lejos, rezan por mi. En todos ellos me has acompañado, desde el Colegio a la Universidad, desde los momentos más difíciles a tantas ocasiones de encuentro y de verdadera amistad. Gracias por cada uno de ellos, por su presencia y su generosidad conmigo. Especialmente te doy las gracias por aquellos que he encontrado en mi camino más cercano, ahora, en San Jerónimo, sobre todo por estos chicos que hoy son, que hoy sois, mi preocupación y mi vida. Sólo te pido que también ellos, como tú quieras y sepas, aprendan a escucharte y arriesguen su vida por ti.

Gracias por los pequeños y grandes milagros que has obrado durante estos últimos días, por tantas ilusiones y tanta ayuda, desde mi comunidad o los muchachos a esta Parroquia de Alba o las comunidades religiosas. Gracias en especial por D. Ricardo, que desde el primer momento ha sido tan generoso y cercano para presidir esta celebración. Te pido que sigas acompañándole en su ministerio para que siempre sea una Pastor según tu Corazón.

Sabes Señor que estoy temblando por dentro, no por nerviosismo, sino porque jamás podré entender cómo has hecho algo tan grande conmigo, cómo pones en mis manos tu Cuerpo y tu Sangre, cómo me has elegido para llevar a los demás tu presencia y tu rostro de misericordia y de perdón, para testimoniar que caminas con el hombre desde el inicio al final de nuestras vidas, para proclamar que sigues vivo en esta Iglesia y este mundo, que son el proyecto más hermoso del Padre. Continúa a mi lado, para que pueda serte fiel como sacerdote para siempre. Dame la paz de saber que el protagonista no soy yo, sino tú. Haz que no deje de escucharte y que pueda repetirte siempre que sí, que me fío de ti y que por eso, seguiré saliendo al mar, a este mundo al que hoy me envías para, por tu Palabra, seguir echando las redes. Que así sea. Amén. Aleluya.

 

 

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