Año Paulino: La tumba de san Pablo

Las fuentes cristianas más antiguas situaron siempre el lugar de la sepultura del apóstol de los gentiles en el lugar donde hoy surge la Basílica a él dedicada, en las afueras de Roma. Sin embargo, con el paso de los años, la tumba de Pablo fue desapareciendo de la vista, al punto de no poder ser ya identificada y localizada.
 
Las excavaciones realizadas hasta finales del año 2006 han permitido individuar, a casi metro y medio por debajo del pavimento actual, un gran sarcófago, considerado desde el siglo IV la tumba de san Pablo. Hoy es posible ver una parte del muro que protege el sarcófago, así como parte de la Basílica del siglo IV. Igualmente, con motivo del Año Paulino, se exponen de forma permanente las cadenas con que, según la tradición, fue atado san Pablo.

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