“El manto de Elías, símbolo permanente de la esencia de nuestra identidad como consagrados”

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La ponencia ‘El manto de Elías y el Juramento de Eliseo‘ del Hno. Antonio Botana ha puesto el broche final a la IX Semana Ibérica celebrada durante estos días en Salamanca. En ella, ha insistido en la labor conjunta que deben realizar tanto religiosos como laicos en la ‘Misión Compartida’ del carácter fundacional de la iglesia.

Antonio Botana ha insistido en que trabajando laicos en la consagración religiosa “estamos proclamando la plenitud de sentido que tiene la pertenencia al pueblo de Dios y el pleno derecho a participar activamente como miembro de ese pueblo”. Y de esta manera, “establecemos una relación horizontal, no dominante, abiertamente acogedora”.

En definitiva, la idea que ha querido transmitir es que “somos ‘hermanos’ no de título, sino de esencia y de profesión; es el don que hemos recibido, el don que cultivamos en nuestra comunidad, y el don con el que invitamos, de modo especial, a los demás miembros de nuestra familia carismática”. Y tres son los aspectos que deben quedar en evidencia: “el ser hermano, como la primera señal de que se está viviendo el carisma fundacional (…); pertenencia al Pueblo de Dios en su sentido de ‘base’, no jerárquico, donde la palabra ‘hermano’ alude a laico (…); y, debe ser una fraternidad ministerial, es decir, una fraternidad para la misión y que se encuentra a sí misma como enviada, instrumento de Dios para comunicar el misterio de Dios salvador a los destinatarios de la misión”.

Para ilustrar toda esta idea, el Hno. Antonio Botana ha empleado la imagen del ‘manto de Elías y juramento de Eliseo’. Elías sabe que no le corresponde a él conceder el espíritu profético, eso es cosa de Dios. Pero Elías ha manifestado a Eliseo su confianza, le reconoce como sucesor suyo, está dispuesto a compartir lo suyo con Eliseo Y Eliseo no quiere otra cosa que el espíritu profético de Elías, con el cual está ya identificado. Por el poder de Dios, el manto de Elías, su espíritu profético, pasa a Eliseo. La comunidad de profetas que lo recibe en Jericó lo reconoce así: “El espíritu de Elías se ha posado sobre Eliseo” (2 Re 2,8-15).

El manto de Elías es para los Hermanos “un símbolo permanente de lo que constituye la esencia de nuestra identidad como consagrados: somos profetas, mediadores del amor y la salvación de Dios entre los niños y jóvenes”. Y ese manto, hoy, en la Iglesia-Comunión, “hemos de transmitirlo y multiplicarlo para que lo reciban todos aquellos que el Espíritu quiere llamar, y que a su vez han de convertirse en transmisores del mismo”.

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