Breve crónica del diaconado de Manuel Alexander Lagos Rodríguez

Celebración del diaconado de Manuel Alexander Lagos Rodríguez
Celebración del diaconado de Manuel Alexander Lagos Rodríguez

El día amaneció brillante. Si ya en Bahía hacía calor en Portoviejo la temperatura era superada con creces. Hay que tener en cuenta que ese día era equinoccio, día de sol recto, rayos heólicos cayendo perpendicularmente a la tierra. Salimos de Bahía de Caráquez unos a las ocho de la mañana y otros a las 08:30. Llegamos a la Catedral con el tiempo necesario para ubicarnos, saludar al Arzobispo, Mons. Lorenzo Voltolini Esti y los demás sacerdotes de la diócesis, y revestirnos. Nada más llegar y estar con Mons. Lorenzo le entregué el libro “Retorno secular de los Dehonianos a Ecuador” escrito por el P. Artemio López Merino. Lo recibió con mucho agradecimiento.

Los sacerdotes se revistieron en un coliseo subterráneo adjunto a la catedral en el lateral izquierdo y que el lugar se prestaba muy bien para salir en procesión a la puerta principal. Los familiares de Manuel Lagos estuvieron sentados en la primera fila de bancos, según se entra a mano derecha.

Estuvieron presentes unos 70 u 80 sacerdotes de la arquidiócesis. Los nombres de quienes fueron ordenados de diáconos eran: Jorge Luis Sornoza Álvarez, Juan Gabriel Zambrano Baque, Jónathan Javier Macías Macías, José Eugenio Ureta Morales, Manuel Alexánder Lagos Rodríguez, scj. Los cinco fueron vestidos con clergiman (pantalones, camisa y zapatos negros) y sotana.

La celebración fue sencilla, elegante; estuvo bien organizada. Mons, Lorenzo fue conciso, claro tanto en su intervención inicial y como en su homilía, preparada con gusto para el momento. Algunas personas comentaron que les había gustado mucho y que no se les hizo larga la celebración.

Concluida la misa y antes de besar el altar, en el presbiterio nos hicimos una foto con los nuevos diáconos todo el clero presente revestido. Mientras muchos se sacaban fotos con los ordenados de diácono, Mons. Lorenzo llamó a los Vicarios pastorales allí presentes, entre ellos nuestro hermano Benjamín, a quienes invitó a una copa de Cognac (Gran Duque de Alba) que le habían regalado. Después de las sesiones de fotografías nos dirigimos al seminario “San Pedro” de Portoviejo para el almuerzo: colas, vino, un plato fuerte de arroz, ensalada y pollo asado. Finalizamos con un trozo de torta. A mi modo de ver, todo estaba rico. El único impedimento fue el calor que a algunos no le favoreció para terminarse todo lo del plato.

A continuación de la comida decidimos ir a tomarnos un café al “Shoping” y de ahí nos regresamos a Bahía de Caráquez. El nuevo diácono scj se estrenaba con su ministerio en la misa de siete y media de la noche en la iglesia San Jorge con la proclamación del Evangelio, la homilía, el servicio al altar y con el bautismo de cuatro niños.

Después de todo eso nos reunimos para cenar en casa y terminar el día. Fue un día bonito de acción de gracias.

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