Carisma dehoniano de amor y reparación en nuestros veinte años de misión en Ecuador

Religosos Dehonianos en Ecuador
Religosos Dehonianos en Ecuador

Este mes de octubre se cumplen 20 años desde que los Dehonianos volvimos a Ecuador, tras ser expulsados de allí en junio de 1896 por el Gobierno Liberal de Alfaro al estallar una revolución anticlerical en el país.

Un 15 de octubre de 1997 los Dehonianos volvimos a Ecuador para seguir nuestra misión. Hoy ya llevamos veinte años de ayuda a los más necesitados. Hemos hablado con el P. José Luis Domínguez, Superior del Distrito Ecuador, para que no cuente en qué consiste nuestra misión en este país sudamericano.

-¿Qué valor ha aportado la presencia dehoniana en Ecuador?

La presencia dehoniana en Ecuador ha aportado algo muy importante: el carisma dehoniano de amor y reparación. Eso es lo que la Iglesia quiere de nosotros y es lo mejor que podemos ofrecer al país. Como dehonianos hemos replantado el carisma que nuestros primeros padres, en tiempos del P. Dehon, trajeron a Ecuador. Ha aportado también un valor de fraternidad, de comunidad, de interés por la persona, de manera especial por el pobre.

-Usted lleva en este país desde 2001, ¿ha cambiado mucho nuestra misión desde entonces?

Sí ha ido cambiando:

Centro de Día Sagrado Corazón
Centro de Día Sagrado Corazón

– Primero hemos necesitado asentarnos, inculturarnos, sentirnos pueblo de Ecuador. Los primeros años se discernieron las obras sociales que nos han ayudado en nuestra identidad scj y que hacen un lindo servicio hasta el día de hoy como son el proyecto de apadrinamiento, el comedor infantil P. Dehon, el Centro de Día de Ancianos Sagrado Corazón. También tuvimos que echarnos para atrás en algunos proyectos que nos dimos cuenta no progresaban; a su vez se han implementado otros como “Microcréditos comunitarios”.

– La presencia dehoniana ahora es más internacional. Al inicio éramos todos españoles, en cambio ahora somos también brasileños y ecuatorianos. Hasta hemos compartido la vida en comunidad con hermanos de Venezuela.

– En estos momentos tenemos 8 formandos aspirantes a la vida religiosa dehoniana.

– Tenemos mejor estructurada la pastoral vocacional

– Durante este tiempo también nuestro estatus jurídico ha ido cambiando: antes éramos Comunidad territorial y ahora somos Distrito, lo cual conlleva su propia normativa de organización.

-La Provincia España ha tenido siempre una vinculación especial con este país, a qué se destinan las ayudas recibidas.

La Provincia de España, de quien dependemos como Distrito, siempre ha estado vinculada con Ecuador. Nuestra Provincia tiene un corazón misionero y lo demuestra con los dehonianos españoles que están en Ecuador, con el ministerio de la oración, el apoyo afectivo y fraterno de los hermanos y comunidades, y cómo no, con el apoyo económico. La mirada de la Provincia ha estado en el pobre. Las ayudas que se reciben se destinan a los distintos proyectos sociales y para situaciones de gran necesidad como fue el caso del terremoto de abril del 2016.

-Sobre todo se intenta ayudar a los más débiles, como niños, ancianos y discapacitados. ¿Cómo responde la gente de Ecuador?

Así es. La Provincia ha hecho una opción por los pobres como nos pide el Evangelio. Las personas de Ecuador responden con mucha gratitud y humildad. Responden con una mirada esperanzadora y encuentran en los dehonianos un signo más de que Dios les acompaña en el camino de la vida. La respuesta de la gente es una bendición, responden con bendición.

-¿Qué proyecto de todos los que desarrollamos en Ecuador considera esencial?

Todos son importantes. No sabría decir cuál es más esencial. Todos los proyectos han sido discernidos comunitariamente para dar una respuesta evangélica y de Reino a alguna de las necesidades de la gente. Sin embargo, veo como algo esencial el proyecto de pastoral vocacional, pues necesitamos como Congregación echar raíces en el país, y como dije al inicio, nuestra mejor aportación es el carisma de amor y de reparación.

-Supongo que es duro enfrentarse día a día a tanta pobreza, ¿cómo intentan llevarlo?

Ciertamente, no es fácil afrontar las situaciones de pobreza y miseria que viven muchos de nuestros hermanos ecuatorianos. Para saber convivir con estas situaciones y acompañarlas pensamos lo siguiente: sabemos que no podemos cambiar a las personas, pero sí tenemos muchos recursos espirituales, humanos, etc. que son de ayuda para ellas y también son un factor de cambio social hacia la justicia y la paz. Para nosotros es importante la vida comunitaria, querernos en la comunidad y discernir juntos los casos, las ayudas, planificar los proyectos… Lo peor para enfrentarse a la pobreza es hacerlo solo.

Oramos: esto nos ayuda a llevar la vida a la oración y discernir la voluntad de Dios. Cuidamos nuestra salud física, espiritual y psíquica para poder servir mejor. Hay algo importante y es que tenemos el apoyo de las mismas personas de nuestros entornos  que nos alientan, animan, trabajan con nosotros, comparten nuestra espiritualidad y nos ayudan con su sencillez a discernir las situaciones que se presentan y las necesidades a las que se debe dar respuesta.

El P. José Luis Domínguez junto a Voluntarios Dehonianos
El P. José Luis Domínguez junto a Voluntarios Dehonianos

-Cada verano un grupo de Voluntarios parte a Ecuador a desarrollar su misión, ¿qué aportan estos jóvenes?

Nos aportan mucho: jovialidad, compañía, energía, esperanza; nos reencantan y reafirman en lo que hacemos como scj. Nos recuerdan que no debemos olvidarnos de los pobres. Su presencia nos dice que no podemos hacerlo todo nosotros. Nos aportan profesionalidad, entrega, sacrificio. Nos ofrecen alternativas para los proyectos. Nos recuerdan que también nosotros necesitamos “salir” a las periferias… como ellos lo hacen saliendo de su país.

Desde Ecuador, de primera mano, ¿puede indicarnos qué necesidades urgentes hay?

Sigue siendo urgente las personas más vulnerables. Entre tantas urgencias sí me gustaría señalar las siguientes: una necesidad urgente sigue siendo la atención a la infancia. Si bien ha mejorado la situación educativa, por la crisis económica y de gobierno que estamos pasando, Ecuador se ha vuelto un país caro para vivir. Todo está caro e ir a la escuela o al colegio sigue costando mucho. Criar a un hijo cuesta mucho… Apadrinar a un niño sigue siendo algo urgente. Otra urgencia es la atención a los migrantes. Son muchas las personas que emigran de sus países en concreto de Colombia, Venezuela, Cuba, Perú y vienen a Ecuador en busca de una mejor respuesta a las situaciones de sus familias. Otra urgencia siguen siendo las familias afectadas por el terremoto. Para nosotros, como scj, también es una urgencia el apoyo a nuestros formandos que se preparan poco a poco para la vida religiosa dehoniana. Dios quiere que nuestro carisma dé fruto y vida abundante en Ecuador y para eso necesitamos ecuatorianos que den a la Congregación un rostro cada vez más ecuatoriano. Otra necesidad urgente es el cuidado del medio ambiente, de nuestra casa común y en concreto, aquí en Ecuador, urge la defensa y el cuidado de la Amazonia. Urge también la atención adecuada a la familia pues los porcentajes de separación y de divorcio son altos con la consecuente desestructuración familiar.

 

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