Ciento setenta y dos aniversario del nacimiento del P. Dehon

Cartel del 172 Aniversario del Nacimiento del P. Dehon
Cartel del 172 Aniversario del Nacimiento del P. Dehon

Carta para el 14 de marzo, Aniversario del nacimiento del P. Dehon, realizada por P. José Ornelas Carvalho, scj., Superior General y su Consejo.

 

Queridísimas hermanas y hermanos de la Familia Dehoniana:

De nuevo, y por última vez, os dirigimos una carta con ocasión del 14 de marzo, cumpleaños del P. Dehon. Realmente no se trata sólo de recordar una fecha, sino de hacer memoria de un hombre que, mediante su acercamiento a Dios y su comprensión del Reino de Dios, ha generado un movimiento que aún continua hoy y que atañe a muchas personas pertenecientes a la Familia Dehoniana: mujeres y hombres, niños, jóvenes y adultos, casados, solteros, laicos y consagrados. Dirigimos nuestra mirada al P. Dehon, una mirada que incesantemente nos revela algo nuevo. Y no podría ser de otra manera ya que en cada época se nos ofrecen nuevas inspiraciones y posibilidades capaces de sacar a la luz aspectos desconocidos hasta ahora, poniendo interrogantes más allá de la evidencia, con el fin de progresar con alegría en el reconocimiento del don que Dios nos ofrece aún hoy en Dehon.

A través de esta carta queremos compartir algo que nos parece particularmente importante, y cuya reflexión está lejos de ser finalizada. Eso sirve para nosotros, miembros del Gobierno general, como para todos los miembros de la Familia Dehoniana. “Misericordiosos” – Ésta es la primera palabra del lema de nuestro próximo Capítulo general que tendrá lugar del 17 de mayo al 6 de junio del 2015.

“Misericordiosos, en comunidad, con los pobres”. Este tema no fue propuesto por el Gobierno general sino por los miembros de la comisión preparatoria del Capítulo general, acogiendo las sugerencias propuestas por los Superiores Mayores en noviembre de 2013. Al principio, como Gobierno general, nos quedamos sorprendidos con esta propuesta, sobre todo con el término “misericordiosos”. Ha sido un estupor que ha golpeado a muchos cohermanos, no sólo a nosotros. Realmente, la palabra “misericordiosos” no desempeña un rol significativo en la literatura dehoniana. La misma no aparece en nuestras Constituciones, y ni siquiera nuestra revista “Dehoniana” afronta casi nunca la cuestión. La misericordia, pues, parece no ser un elemento esencial de la espiritualidad dehoniana.

A nosotros nos parece obvio que el tema de la misericordia ha llegado a nosotros con mayor fuerza gracias al magisterio del Papa Francisco. De hecho, desde el primer día de su pontificado, con palabras y gestos, el Papa Francisco ha anunciado que la Iglesia debe de ser “Iglesia de misericordia”. Actuando de ese modo, ha llegado a muchas personas y ha correspondido al deseo de muchos, dentro y fuera de la Iglesia.

¿Y nosotros, como dehonianos?

El P. Dehon y la misericordia

Teóricamente nos hemos puesto en camino para interrogar al P. Dehon sobre este tema: ¿La misericordia ha representado en él un tema relevante? En caso afirmativo, ¿Qué nos cuenta esta palabra sobre Dios y sobre la vocación cristiana en este mundo? ¿Qué indicaciones concretas puede ofrecer, todavía hoy, a la vocación dehoniana en el mundo?

Una primera sorpresa nos ha dado la búsqueda en el sitio web www.dehondocs.it, un instrumento preciosísimo para el conocimiento de nuestro fundador, ya que en él se encuentran digitalizados los escritos del P. Dehon, cuya publicación total está aún en curso. La búsqueda online nos ha mostrado que el P. Dehon habla abundantemente de la misericordia en sus escritos[i]. El P. Dehon desarrolla de un modo más extenso su idea de misericordia no tanto en los periódicos, sino en sus escritos espirituales[ii]. Sobre todo en las meditaciones, donde muchos de los capítulos tienen a la misericordia como parte del título[iii]. Normalmente el P. Dehon se inspira en relatos bíblicos. Y observamos de nuevo cómo, a menudo, el P. Dehon ha vivido, meditado y rezado con la Biblia. Y ésta es una característica específica de la experiencia dehoniana por la que todavía hoy le estamos agradecidos.

A través de las narraciones bíblicas, el P. Dehon nos trasmite también su vivencia espiritual. Sus meditaciones no contienen tratados teológicos ni declaraciones dogmáticas, sino que expresan una dinámica de la experiencia espiritual, formada esencialmente por encuentros y relaciones. Nos encontramos ante un Dios que busca apasionadamente el encuentro con el hombre. En el escenario de estas narraciones aparecen la oveja perdida, la moneda perdida y hallada, el hijo pródigo, Zaqueo, Mateo, la Samaritana, Pedro, Tomás. Para el P. Dehon, cada uno de estos personajes, a su modo, testimonia la misericordia de Dios y la posibilidad de una nueva vida. Dios toma la iniciativa, va en busca del perdido, deja lugares y personas importantes para ponerse a buscar al que ya no le reconoce: “¿No veis al pastor buscando a la oveja perdida? Él no espera. Deja a las otras. Él busca en los arbustos, setos y zanjas. La encuentra, la toma consigo, la carga a sus espaldas. Así es como yo haré con vosotros.” (RSC 292)

Un Dios que, en la visión espiritual del P. Dehon, no sólo busca, sino que acoge sin poner condiciones, abraza, olvida el pasado, y con el que es posible comenzar de nuevo, más allá de las propias paradas y posibilidades. En estos relatos deberemos imaginarnos todos estos movimientos, encuentros, y la alegría que reflejan, si en verdad deseamos comprender la experiencia del Dios misericordioso que el P. Dehon nos propone.

“Infinito” (infini) es un término que a menudo compaña a la misericordia de Dios en los escritos del P. Dehon. Infinita y sin medida es esta misericordia, este inconcebible y gratuito cuidar del otro, hasta el punto de sobrepasar el sentido de la justicia, ya que “Jesús tiene un corazón de amigo y de médico para nosotros, no un corazón de juez” (CAM 1/242).

Esta ilimitada e infinita misericordia nos lleva hacia la fuente misma de la misericordia en Dios, y que el P. Dehon describe a menudo como “exceso de amor” (excès d’amour). Para él, este exceso de amor que se trasparenta en la misericordia, tiene como lugar de su más alta manifestación la cruz, la pasión, la encarnación. La misericordia del amor consiste en el acto inexplicable de Cristo del despojarse, del hacerse esclavo, a pesar de ser Dios, como lo pone en evidencia el P. Dehon leyendo la carta a los Filipenses. Es verdad, el vocabulario que el P. Dehon utiliza experimenta los límites teológicos de su tiempo: las palabras aniquilación, humillación, sacrificio, a veces revelan más una mirada teológico/espiritual escéptica sobre el hombre que una profundización del conocimiento del amor ilimitado de Dios. Continúa siendo válida, a pesar de todo, una agraciada expresión del P. Dehon con la que nos recuerda, como maestro espiritual, una realidad que la teología debía recuperar todavía: “No hay atributo divino más glorificado en la Sagrada Escritura que su misericordia” (RSC 72).

Haciendo camino, la teología ha dado ulteriores pasos: la misericordia de Dios puede ser comprendida sólo si se enraíza en la teología trinitaria. [iv] El Dios trinitario Padre, Hijo, Espíritu Santo, ya es, en sí, comunicación y relación. Su esencia es la inconmensurable oblación hacia el otro. Por consiguiente, la misericordia llega a ser un espejo de la Trinidad.

En esta perspectiva trinitaria, la misericordia es, desde el inicio del mundo, la raíz y la realidad primera hacia la cual todo está predestinado[v]. Por eso, la misericordia en la creación, encarnación, pasión y resurrección no es tanto la respuesta de Dios al pecado del mundo. Ella es, sobre todo, la realización regeneradora de su ser como auto donación al otro.

Que la misericordia no sea sólo la respuesta al pecado del mundo, sino la expresión de la esencia de Dios, el mismo P. Dehon lo había reconocido alguna vez. En numerosas meditaciones él describe el amor misericordioso de Dios que se dirige a los hombres, en particular en sus sufrimientos, en sus enfermedades, y evidencia cómo este exceso de amor es una fuerza regeneradora, capaz de obrar milagros, hacer curaciones, hacer posible el perdón: “Tal es la fuente de su misericordia, de sus milagros, de sus obras buenas: la tierna compasión que él tenía por nosotros. La compasión le obligaba, le llevaba a obrar los milagros; el veía a los enfermos, su Corazón se apiadaba y los curaba. Si nosotros tenemos, como el Corazón de Jesús, una gran compasión por los desafortunados, si nosotros respondemos bien a los deseos misericordiosos del Salvador, ¿Por qué no ser también los instrumentos de su Corazón para las gracias de curación? (CAM 1/234).

Pero ¿cómo podremos lograr participar en esta dynamis divina, en este exceso de amor que genera nueva vida? La primera respuesta que el P. Dehon ofrece es sorprendentemente fácil y preciosa, más allá de su época: confianza. A este respecto, escribe: “Esta meditación, la última del retiro, es muy importante y resume las demás. Si se abraza la práctica que se sugiere, hemos ganado todo; si no se hace, el fruto del retiro será nulo” (CAM 1/265). Así el P. Dehon introduce una meditación final sobre la misericordia. Confianza en el amor misericordioso: esta es la única condición para entrar en una tal dynamis.

La segunda respuesta del P. Dehon es: “Hace falta corresponder a la gracia y actuar también de nuestra parte… practicar la misericordia hacia el prójimo.” (RSC 318). El P. Dehon y la tradición de la espiritualidad del Corazón de Cristo la definen como “redamatio”, es decir, “amor correspondido”, incluso un amor que se pone en lugar de aquellos que se niegan a amar. La misericordia exige, pues, vivir la economía del don.

Seguramente todavía debemos estudiar y aprender mucho acerca de la misericordia. Debemos profundizar la cuestión sobre el valor de la misericordia respecto al carisma dehoniano.

Misericordiosos, en comunidad, con los pobres

En el centro del lema del próximo Capítulo general de mayo/junio del 2015 no está la misericordia, sino la comunidad. En comunidad reconocemos nuestra vocación; nuestra vocación encuentra su primera expresión en ella; desde ella somos enviados hacia las diversas formas de apostolado.

Este tema central de la comunidad está acompañado de una cualidad preferencial, que es la misericordia, y de un lugar preferencial: los pobres.

¿La misericordia es una cualidad que distingue a nuestras comunidades? Con esta pregunta nos referimos tanto a las comunidades dehonianas como a los numerosos grupos que se inspiran en el carisma dehoniano. La pregunta va enfocada, antes que nada, a las realidades y testimonios de nuestro vivir juntos en cuanto dehonianos. ¿Qué se siente del exceso de amor que se realiza en el donarse al otro? Nuestro servicio, nuestra oblación, nuestra disponibilidad, nuestra reconciliación… ¿Comienzan sólo cuando salimos del convento, de nuestros apartamentos? Si nos tomamos en serio qué entendemos de la misericordia a partir de nuestra tradición, nuestro vivir juntos llega a ser un anuncio del amor misericordioso que hace posible una nueva calidad de vida más allá de nuestras barreras de cultura, nacionalidad, carácter, pecado.

Y luego, esa experiencia de misericordia de Dios nos lleva necesariamente hacia los pobres.

La misericordia no es ni ingenua ni dulce. Quien experimenta el amor misericordioso de Dios no puede dejar de ser un instrumento de este amor, de modo particular en los lugares donde la vida está amenazada, eliminada, limitada, herida. El hecho de que el P. Dehon, hace cien años, se comprometiera –a pesar de la advertencia de algunos cohermanos– a favor de un perfil social de la Congregación, no era el resultado de un cálculo político, ni mucho menos el cumplimiento de una obligación moral. Fue una respuesta. Una respuesta a aquel amor que se había revelado en la cruz como fuente de vida y victoria sobre todo tipo de muerte.

Con gran respeto y profunda alegría vemos cómo en la Familia Dehoniana hombres y mujeres se sienten continuamente inspirados y movidos por la misericordia, disponibles para llegar a las periferias sociales, como sugiere el Papa Francisco. En una época como la nuestra, cargada de violencias inimaginables, ¿Quién podría dudar de que el mundo necesite de misericordia, o (como diríamos en lenguaje dehoniano) del Reino del Corazón de Jesús?

Al inicio de esta carta escribimos que queríamos sencillamente compartir con vosotros lo que poco a poco emerge: un nuevo aspecto de aquella experiencia espiritual que ha marcado al P. Dehon en palabras y obras; se traba de un enriquecimiento para nuestra vocación dehoniana, mientras recordamos con agradecimiento el cumpleaños de León Dehon.

Por última vez

Esta es la última carta que os dirigimos desde la Administración general que el Capítulo del 2009 eligió para guiar a la Congregación. En estos seis años hemos sido llamados a custodiar la herencia que el P. Dehon nos ha dejado. Ha sido un privilegio para nosotros el poder abrir en este tiempo el tesoro de los escritos del P. Dehon a un público más vasto a través de la publicación online. El XXII Capítulo nos había pedido que pusiéramos atención a la centralidad de la persona de Cristo en la vida de la Congregación. Cristo es el don que hemos recibido, la imagen de Dios que se ha humillado (Flp 2,8), compartiendo nuestra vida y revelándonos la capacidad inmensa del amor en el costado abierto.

Os pedimos rezar por la Congregación, particularmente durante el Capítulo general. Los Capítulos son un tiempo privilegiado para la Congregación. Son el signo de lo que sabemos ser en los mejores momentos, momentos en los que creemos que el Espíritu de Jesús está más activo en medio de nosotros. Es un tiempo para mirar el pasado, pero más aún para mirar hacia el futuro, hacia un tiempo en el que nuestras palabras deberían marcar un camino que recorreremos en los próximos seis años. Reunid a vuestras comunidades y rezad por nosotros desde el 17 de mayo hasta el 6 de junio.

El 14 de marzo es también el día de la oración por las vocaciones. Oremos por aquellos que forman parte de la Familia Dehoniana desde hace poco tiempo. Pidamos al Señor que su vida sea enriquecida con la fe en el amor de Dios por ellos. Oremos para que el carisma dehoniano permanezca siempre como una llamada que otros puedan seguir. Creamos que aquello que el P. Dehon contempló en el costado traspasado, el don de la misericordia, está al centro de la Biblia y que da vida, no sólo a nuestras “almas”, sino también a la sociedad en la que vivimos.

Deseamos, a toda la Familia Dehoniana, una feliz memoria del nacimiento del P. Dehon.

In Corde Jesu.

José Ornelas Carvalho, scj

Superior general y su Consejo

 

[i] El vocablo “misericordia” aparece en dehondocs 808 veces. Sin embargo, a nivel cuantitativo esta referencia está bastante lejana de los vocablos “amor” (3980), “pecado” (1951), pero aparece más veces respecto a vocablos como “inmolación” (405) y “oblación” (185). (Fecha de acceso: 03.02.2015).

[ii] Les couronnes d’amour (CAM), La retraite du Sacré‐Cœur (RSC), L’année avec le Sacré‐Cœur (ASC).

[iii] El Corazón de Jesús es todo amor y misericordia (CAM 1), Misericordia del Corazón de Jesús por los pecadores (CAM 1), La misericordia de Nuestro Señor nos invita a regresar a su amor (RSC), De la misericordia de Dios (RSC), Conversión de san Pedro por la extrema misericordia del Corazón de Jesús (RSC), Corazón de Jesús, paciente y muy misericordioso (MSC) etc.

[iv] Walter Kasper, Misericordia. Concetto fondamentale del vangelo – Chiave della vita cristiana. Queriniana 2013.

[v] Walter Kasper, Misericordia, p. 150s.

 

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