Cine de verano: Los niños de Huang Shi

Basada en un hecho real parte de la audacia de un periodista británico que pretende informar al mundo de los sucesos en Nanjing, donde las tropas japonesas perpetraron grandes matanzas, pero a quien las circunstancias le llevarían a atender a los niños de un orfanato. Se convertiría en profesor, director, agricultor, mecánico y proveedor de víveres.

La película sensibiliza, de un lado, sobre los desastres de la guerra, con secuelas como la abundancia de huérfanos o la adicción al opio ante la falta de esperanza. Frente a ello muestra la capacidad de la persona por superarse ante dificultades que parecen insuperables y hacerlo ayudando a los demás, aunque sea consecuencia de una actuación no directamente buscada. Es un canto a la entrega y la solidaridad para con los desfavorecidos, desde la atención a ellos en lo pequeño y cotidiano hasta la gran aventura.

Una muestra también de los éxodos interminables de los exiliados que huían de las ciudades destruidas y de las masacres, lo que fue una realidad en la China de aquel período.

Una película en conjunto con buen gusto, con impacto visual. Algo artificiosa la historia de amor entre los protagonistas, el idilio inevitable en casi todas las películas de aventuras.

 

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