Cine de verano: Quiero ser como Beckham

Jess tiene dieciocho años y sus padres quieren que sea una encantadora y convencional chica india. Pero ella solamente quiere jugar al fútbol como su héroe, David Beckham, la estrella del Manchester United. Para Jess, eso significa darle patadas a un balón en el parque con sus amigos, hasta que la descubre Jules, una joven que la invita a unirse al equipo de fútbol femenino local. Las chicas tienen la misma edad y comparten los mismos sueños. Al tiempo que se va consolidando su amistad, el equipo empieza a viajar para jugar en otras ciudades. Pero los padres de Jess no entienden por qué no se calma, estudia derecho y aprende a cocinar. No entienden por qué no puede parecerse a su hermana mayor, Pinky, que está prometida con el hombre adecuado. Jules sueña con jugar en la liga femenina de fútbol de Estados Unidos, pero lo que desea su madre es que sea un poco más femenina. ¿Cómo va a encontrar novio si ni siquiera se pone un vestido? Pero Jules y Jess se sienten atraídas por el mismo hombre, el único en el que no pueden fijarse, Joe, su entrenador.

 

Lo que descubrimos en Quiero ser como Beckham es la vocación como un sueño, un sueño casi imposible y con muchas dificultades para llevarlo a cabo. Un sueño compartido entre dos adolescentes, Jess y Jules, pero con expectativas diversas y problemas diferentes.
Jess es una adolescente india que vive en Londres. Su ídolo es Beckham, algo que sus padres no comprenden. Tiene la habitación repleta de sus fotos y el habla de la misma manera que si le estuviera rezando. La inminente boda de su hermana, hace que en la familia cambie su rol: ya no es una niña y debe aprender a comportarse como una mujer. El problema para Jess es que ella no se interesa todavía por los chicos y lo que le gusta es jugar al fútbol, cos que hace muy bien, pero que sus padres no aceptan y los amigos sólo toleran. Jess parece que se ha equivocado. Le gusta un “deporte de chicos” y además el condicionamiento de su cultura india va a jugar un papel serio en la historia.
Jules es la otra protagonista. Ella juega en un equipo de chicas y también en casa tiene problemas. Aunque su padre la apoya, su madre se esfuerza con hacer de su hija una chica “más femenina”, algo que no concuerda con el fútbol. El sueño de Jules es jugar en la liga profesional que hay en Estados Unidos siguiendo los pasos de su ídolo, la estrella estadounidense Mia Hamm.
Un día Jules ve jugar en el parque a Jess y la invita a hacer una prueba en su equipo femenino. Para Jess se le abre un horizonte impensable y completamente nuevo. La relación entre las dos se irá desarrollando de tal forma que Jules contagia Jess su mismo sueño, el de jugar de manera profesional.
Sin embargo para Jess ese sueño suena a algo imposible por los prejuicios de su cultura. Como a sus padres no le gusta que juegue el fútbol y menos en un equipo profesional, se verá obligada a mentir una y otra vez. Y una y otra vez será descubierta por ellos. Y así se van sucediendo varias historias a lo largo de la película. Jess se pregunta porqué tiene que mentir, pero parece que no le queda otra alternativa si quiere alcanzar su sueño.
Incluso el entrenador ha intentado convencer a los padres de Jess. Pero el diálogo no es fácil porque en el fondo hay un choque de culturas: la europea y la india (que también se ve un poco en el vestuario del equipo). El padre le recuerda a Joe que Jess debe respetar a los mayores y no quiere que le de falsas esperanzas. Como reconoce Jess, el fútbol aleja a sus padres de todo lo que conocen. Este tema cultural lo desarrolla con mucho interés Gurinder Chada.
El gran problema de la película aparece cuando la gran final se juega precisamente el día de la boda de la hermana de Jess. Pero no es un partido más. En él estará un ojeador que podría hacer que su sueño se haga realidad. Pero para Jess ya no hay elección. Se ha rendido. Y hablando con Joe la víspera de la boda reconoce: “siempre que me convenzo que no puedo seguir, tú haces que me perezca muy fácil”. Y cuando parece que ya no hay salida, el padre, para conseguir que su hija sonría en el día de la boda, le permite ir a jugar la segunda parte del partido.
El guión se encarga de hacer el resto para que todo tenga un final feliz. La imagen de las dos hermanas en lo alto (una en la boda y otra en el partido) es muy elocuente. Y cuando su hermana le comenta que lo que ha vivido (la boda) es lo más grande, Jess responde diciendo que ella quiere algo más que eso. Tiene otros sueños, otras esperanzas.
Finalmente el padre, que ya sufrió las consecuencias del rechazo cultural, no quiere que a su hija le pase lo mismo, por lo que la dejará ir a los Estados Unidos a jugar finalmente al fútbol.
El guión desarrolla también el enamoramiento de los adolescentes, en concreto, el enamoramiento del “chico prohibido”, con lo que llevará a la discusión y al ruptura de la amistad entre las chicas. Pero es algo que consideramos secundario para nuestro tema.
En Quiero ser como Beckham, podemos trabajar muchos elementos vocacionales. Encontramos la idea del sueño, un ideal al que se aspira con toda el alma. Es un deseo que nace de las capacidades y dones que uno tiene (en este caso para jugar al fútbol). Es un sueño que se comparte, como es la invitación de Jules a Jess. Si ese encuentro no se hubiera producido, Jess se hubiese quedado jugando en el parque y después seguiría los pasos de su hermana. Podemos también descubrir la presencia de un modelo o ídolo, que en nuestro caso vocacional, no es otro que Jesús. El tema de la superación de las dificultades yendo en contra incluso de los padres, es también muy interesante, aunque hay que saber tratarlo bien en la vida real. En concreto, parece que el tema central de la película es el problema de si los hijos de los padres inmigrantes deben permanecer fieles a sus tradiciones o integrase en la sociedad que les acoge. Por ello, Quiero ser como Beckham es una película de superación personal y cultural.

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