Comunicado de la Nueva Comunidad de San Javier (Murcia)

Todo es cálido en el Mar Menor. Incluso el bochorno, que nos ha hecho sudar a mares, nos ha dado también momentos de tregua entre chaparrón y chaparrón. Todo es cálido, no solo el clima, también la gente, el ambiente, la luz, la vida. Llevamos ya más de diez días en San Javier y es una de las sensaciones más patentes: calidez. Más allá del ajetreo, del desconcierto que la novedad provoca, de la cantidad de personas que se nos han presentado y todavía no hemos retenido sus nombres…, nos queda la sensación de que no somos del todo ajenos a este sitio.
A pesar de lo poco que llevamos son muchas las atenciones que hemos recibido y por eso nuestro corazón está lleno de agradecimiento. En primer lugar, queremos dar gracias a la Provincia por el esfuerzo que está haciendo para que no nos falte de nada. Todo un detalle que el Provincial y el Ecónomo (junto con Eduardo el Arquitecto) estuvieran el primer día del curso aquí para arroparnos, animarnos y darnos alguna que otra instrucción. Un gracias enorme a la comunidad de religiosas Reparadoras del Sagrado Corazón, que nos ha abierto las puertas de su colegio y su comunidad como si fuéramos hermanos de sangre. Nunca estaremos lo suficientemente agradecidos a ellas, su generosidad y cuidado con nosotros ha sido espectacular. Los dos párrocos, Pepe y Antonio, han estado pendientes de nosotros en todo momento y a nuestra total disposición. El claustro de profesores nos ha aceptado como uno más, con simpatía y acogida sincera.
No faltan las dificultades y desajustes de todo comienzo, como no podría ser de otra forma. Vivimos en un piso alquilado por la parroquia en una zona bastante humilde, donde hay mucha inmigración. Eso nos obliga a tener en el piso nada más que lo necesario. La futura casa de la comunidad está todavía en obras pero marcha a buen ritmo y ya promete las bondades que, dentro de poco, disfrutaremos. Los días se nos escapan entre las reuniones y programaciones del curso y las tareas domésticas que exige la puesta a punto de la vivienda.
Agradecemos también la visita a los hermanos que ya se han acercado por aquí: Pedro Verdú y Antonio, desde Málaga vinieron camino de Novelda; y Julián Vega con sus sobrinos camino de Valencia. También vinieron a visitarnos Andrés y Conchi, laicos dehonianos de Madrid.
Como podéis comprobar todo parece haberse confabulado para que este nuevo proyecto provincial del Colegio Sagrado Corazón de San Javier empiece con buenos augurios. Sin duda el Señor, que dirige la historia, habrá tenido cierta responsabilidad en ello. Ojalá que sea Él el que guíe nuestros pasos.
Que con nuestro abrazo fraterno os llegue un soplo de brisa templada mediterránea. Vivat cor Iesu. Luis Jesús, José Luis y Francisco Javier
 

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