P. Alejandro Iglesias: “Es doloroso ver que la gente en Venezuela sufre por escasez de medicinas”

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Son muchos los proyectos que realizan los Dehonianos por todo el mundo, siendo testigos del Evangelio y ayudando a los más necesitados. Uno de los países donde actualmente estamos centrando nuestra labor es en Venezuela debido a la crisis que están viviendo sus habitantes. Hemos hablado con el P. Alejandro Iglesias, Superior de la Región Venezuela, quien nos cuenta la labor que está desarrollando la misión dehoniana en este país.

Los Dehonianos nos encargamos en la actualidad en Venezuela de seis parroquias donde cuidamos el compromiso social desde nuestro carisma; tres centros médicos con precios más populares; una escuela técnica industrial; un comedor para niños necesitados y una casa de retiros. Además de esto, dos comunidades están dedicadas a la formación de nuestros jóvenes: una a los que todavía no han profesado sus votos (aspirantes y postulantes), y la otra a los ya profesos que se dedican al estudio de la teología. Por otro lado, algunos de los religiosos dan clases en la facultad de Teología.

  • ¿Cómo es el día a día en Venezuela en este momento?

Al salir a la calle, lo primero que se percibe son colas de personas en los supermercados, comercios, abastos, panaderías… con el fin de poder llevar algún alimento a la casa. Las personas se agrupan y hacen cola al enterarse de que ha llegado determinado producto en algún supermercado o comercio. A veces se hacen colas desde temprano de la mañana y pueden estar casi toda la mañana haciéndola. En Venezuela para todo hay que hacer colas: para ir al banco, para cobrar la pensión, pagar los servicios, tramitar documentos, etc.

Los comentarios cotidianos entre la gente son: si llegó tal o cual alimento, su precio (pues estos cambian mucho debido a la alta inflación que sufre el país), si se puede conseguir una medicina, la inseguridad, si el dinero no alcanza, si alguien tuvo que comprar medio Kg. de carne en vez de un Kg. como pensaba, pues se le acabó el dinero, etc. Entre los mensajes de Whatsapp se encuentran mensajes solicitando medicinas.

En nuestras parroquias ayudamos a través de donativos de alimentos, o de la “olla solidaria”, sopa que con la colaboración de la feligresía se ofrece a los niños necesitados al terminar la misa de los domingos. En algunas parroquias y centros médicos se recogen medicinas de personas que ya no las usan y a través del personal médico o de Cáritas se distribuyen a personas que las solicitan. En una de nuestras parroquias en la entrada se anuncia en una lista los medicamentos disponibles. Como religiosos Dehonianos nos toca muchas veces escuchar situaciones dolorosas de la gente ante la escasez y carestía de todo y la violencia que azota a todo el país y ser mediadores de consolación.

Tenemos una casa de retiro en la montaña donde ofrecemos convivencias y retiros, que sirven como momento refrescante y apaciguador ante los problemas que la gente vive en su día al día. En nuestras parroquias, nuestro trabajo se desempeña, por lo general, en lugares pobres y de gran violencia. En la de Caracas, se hace un buen trabajo de pastoral en los barrios, lugares de gran alto índice de violencia y conflicto. También tenemos presencia en la cárcel de menores de Caracas, donde a través de talleres, celebraciones y otras actividades, se pretende reconstruir y reeducar a los jóvenes.

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  • ¿Está la gente pasando hambre?

Sí, la gente pasa hambre. Hay niños desnutridos y gente delgada. Me impresionó mucho el otro día ver a una señora muy delgada sentada en la acera de una calle dando de comer a sus hijos caldo, alternando una cucharada para cada uno. Hay niños que esperan al terminar la jornada en los McDonald´s para recibir las sobras. También se ve mucha gente rebuscando en los basureros para ver si encuentran algo de comida.

Nos duele ver como una madre no le puede comprar a su hija las galletas que le gustan, o escuchar a un niño de nueve años decir que se va a poner a trabajar para poder comprar su Tody (nesquik) porque lleva mucho tiempo sin poder comerlo, o a una madre decir que su hija que sufre de epilepsia convulsionó cinco veces en una misma noche por falta de medicinas. Es doloroso ver que la gente sufre por escasez de medicinas. Una familia me decía: “incluso trabajando los dos miembros de la familia, el salario difícilmente llega. En Venezuela ya no se vive dignamente”. La gente quiere vivir con mayor dignidad humana, y esta es la razón de que tantos jóvenes se hayan ido del país (se habla de casi dos millones de jóvenes que dejaron Venezuela en este último año).

  • ¿Qué cree que debería cambiar a corto/medio plazo y cómo podemos colaborar nosotros desde nuestras casas, aunque estemos lejos?

El cambio y la reconstrucción del país serán a largo plazo, pero no podemos quedarnos parados. Debemos continuar con nuestro trabajo pastoral y social. A la hora de colaborar, pienso que una buena ayuda podría ser a través del envío de medicinas a través de algún plan de correo dando la dirección y responsable que lo recibe. Al menos ya en nuestra parroquia hemos recibido una caja de medicinas. Otra puede ser a través de donativos para mejorar el servicio del comedor para niños necesitados u otros servicios sociales que se realizan desde nuestras obras.  Por supuesto, todo esto requiere una comunicación trasparente y acordar un buen plan y medios.

  • 2017-02-05 10.38.19Desde España, desde la plataforma Haz Latir el Corazón del Mundo, estamos llevando a cabo una campaña para ayudar ante la escasez de alimentos y medicinas, ¿qué opina de esta campaña?

Ha sido una buena iniciativa la campaña de Haz Latir el Corazón del Mundo ya que nos ayuda a sensibilizarnos ante los necesitados y, desde la misma, poder ayudarlos. Lo primero que diría son palabras de agradecimiento a la campaña, por su página web y por el interés que muestran hacia la realidad de Venezuela. Pienso que las alegrías más profundas están cuando nos mostramos cercanos a la gente y tenemos gestos concretos de vida, no sólo materiales, sino también espirituales a través de la escucha, una palabra oportuna, hasta un saludo… En esos momentos nuestra sonrisa se amplía y se ensancha el corazón.

  • ¿Podría contarnos alguna anécdota o compartir con nosotros algún gesto que le haya llamado la atención durante su misión en Venezuela?

En estos días me encontré con Humberto, hacía ya más de 10 años que no lo veía, ya que yo he estado fuera de Caracas. Humberto es un joven de la calle, estuvo un tiempo preso. Al salir de la cárcel le dieron un disparo en una pierna y se la tuvieron que amputar. Lo conocí justamente cuando salía del hospital y llegó a nuestra casa con grandes dolores solicitando unas medicinas justamente para calmar el dolor que le habían recetado desde el hospital. Uno de nuestros estudiantes le acompañó a comprar las medicinas. Desde entonces siempre pasaba de vez en cuando por nuestra casa, donde le dábamos comida y le permitíamos una ducha en el cuarto de abajo del primer piso, al lado del cuarto para planchar la ropa. Cierto día tomó la plancha y la colocó de tal manera en sus pantalones  que no percibimos que se llevara nada.  A los cinco minutos de haberse ido, sonó el timbre de la casa y bajé, era Humberto que quería hablar conmigo. Sacó la plancha que tenía dentro de sus pantalones. Quedé sorprendido, sin palabras. Sí recuerdo las suyas: “Padre, ustedes se han portado tan bien conmigo, que yo no puedo llevarme esta plancha, así que se la devuelvo”. Agradecí su gesto.

Estos días me encontré con él: estaba sentado en los escalones de nuestro centro Médico en Caracas. Lo divisé y me acerqué. Al decirle su nombre, rápidamente se levantó con sus muletas y me dio un gran abrazo.  “Se acuerda de mí, Padre”, fueron sus palabras. Y es que nuestra misión la siento como un tejer relaciones de fraternidad, misericordia con palabras y gestos de humanización. Pedimos la Gracia del Señor para poder seguir realizando la misión”.

De este modo, el P. Alejandro Iglesias nos cuenta cuál es la triste realidad en Venezuela, donde día a día se ve a la gente buscando en la basura algo que llevarse a la boca, y la gente sufre por no poder disponer de los medicamentos necesarios para tratar su enfermedad.

Si está interesado en ayudar al pueblo venezolano con el envío de medicamentos, puede realizar su aportación aquí. 

 

 

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