Comienza el año del Corazón herido

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Con fecha de 1 de marzo de 2018 (Prot. N. 0072/2018), el Superior General, P. Heiner Wilmer, escribe una carta dirigida a todos los miembros de la Familia Dehoniana. Dicha carta-circular tiene como motivo la memoria gozosa y agradecida del nacimiento de nuestro Fundador. Lleva por título: Cristo, refugio de los afligidos y de los pecadores (Carta para el 14 de marzo, en el 175º aniversario del nacimiento del P. León Dehon).

En ella se invita a todos a dirigirse al P. Dehon para leer la realidad de hoy, volviendo los ojos al corazón herido y solidario de Cristo. Para ello se parte de los textos del Evangelio que evocan las obras de misericordia: «Siento compasión por la multitud»(Mt 15,32); «Estaba en la cárcel» (Mt 25,36.43); «Jesús rompió a llorar» (Jn 11,35); «Todo lo que no habéis hecho a uno solo de estos más pequeños, no lo habéis hecho conmigo» (Mt 25,45), donde Jesús se identifica con las personas afligidas. Asimismo, partiendo de las Constituciones, se recuerda que, en nuestra espiritualidad, hay dos conceptos que nos llevan a seguir a Cristo: el amor y la reparación (cf. Cst 7).

Por último, se anuncia el año del «Corazón herido», como tema de consuelo profundamente dehoniano que comenzará el 14 de marzo de 2018 y concluirá con la fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, el 28 de junio de 2019. Por tanto, se invita a hacer converger las iniciativas presentes o que serán emprendidas en las diferentes Entidades, promoviendo la creatividad, sea a nivel teológico y filosófico, para emprender compromisos en diferentes servicios, en el ámbito del arte y de la música, para dar expresión al sufrimiento con la palabra y buscar los remedios para invertir las situaciones marcadas por la aflicción y llevadas a cabo en el vivir común.

Como conclusión, se desea este año hacer del «Corazón herido» de nuestro Señor el refugio de hombres arrollados por el sufrimiento, la injusticia y la exclusión. Personal y comunitariamente, estamos invitados a inventar, iniciar y realizar proyectos que busquen señalar esta preocupación en nuestros ministerios, oraciones y devociones, valorando nuestro carisma de profetas del amor para iniciar trabajos o crear situaciones que puedan eliminar o aniquilar cualquier germen capaz de generar exclusiones, siendo siervos de la reconciliación para ir a las periferias, como Cristo, y luchar con las víctimas teniendo como armas las obras de misericordia inspiradas por el Corazón misericordioso del Señor.

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