Cristo, sabiduría de Dios

Bendito sea Dios,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que nos ha bendecido en la persona de Cristo
con toda clase de bienes espirituales y celestiales.
Él nos eligió en la persona de Cristo,
antes de crear el mundo,
para que fuésemos santos
e irreprochables ante él por el amor.
Él nos ha destinado en la persona de Cristo,
por pura iniciativa suya,
a ser sus hijos,
para que la gloria de su gracia,
que tan generosamente nos ha concedido
en si querido Hijo,
redunde en alabanza suya.
Por eso yo, que he oído hablar de vuestra fe en el Señor Jesús y de vuestro amor a todos los santos, no ceso de dar gracias por todos vosotros, recordándoos en mi oración, a fin de que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo. Ilumine los ojos de vuestro corazón, para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos.
(Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 1, 3-6. 15- 18)


1ª LECTURA: Eclesiástico 24, 1-2. 8-12 La sabiduría de Dios habitó en el pueblo escogido.
SALMO RESPONSORIAL: La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros.
2ª LECTURA: 1, 3-6.15-18 Nos ha destinado a ser sus hijos
EVANGELIO: Juan 1, 1-18 Por medio de la Palabra se hizo todo

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