Cuaresma dehoniana (III)

Mirarán aquel a quien traspasaron

LECTURA DEL SIGNO DE LA TRANSFIXIÓN DE CRISTO

Para leer este “signo”, ¿nos ayudarán la Biblia, los Santos Padres y el Magisterio de la Iglesia?

a) LA BIBLIA

1. La interpretación “pascual” que Cristo dio a su “sangre” (Mt 26,28; Mc 14,24; Lc 22,20; 1Cor 11,25; cf. Ex 24,8) Dos han sido las intervenciones de Dios constitutivas del Éxodo: la “liberación” del pueblo de la esclavitud de Egipto y la “adquisición” sacerdotal del mismo para el servicio de Dios, mediante la entrega de la Ley y la inauguración de la alianza: “Yo soy Jahweh y os sacaré de los trabajos forzados de Egipto y os rescataré de la esclavitud y os redimiré” (“wega’alty”, “lytro somai”) con brazo extendido y grandes castigos. Y os tomaré para mí (“ly”, “embuto”) como pueblo y yo seré para vosotros Dios” (Ex 6,6-7).

 

“Habéis visto lo que hizo en Egipto y (cómo) os llevé sobre alas de águila y os hice venir a mí. Y ahora si escucháis de veras mi voz y guardáis mi alianza vosotros seréis para mí (ly, moí) una propiedad particular (segullak, “laós periousios”) entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra. Y vosotros seréis para mí (ly, moí) un reino de sacerdotes (mamleket kohanym, “basileion ierateuma”) y una nación santa” (Ex 19, 4-6) .

La primera “pascua” tuvo, por lo tanto, su punto culminante en la alianza del Sinaí. Esta alianza, propuesta por Dios al pueblo de Israel (Ex 19,5), fue ideada como una unión de amor, una comunión de vida y encuentra su más adecuado término de contraste en el noviazgo y en las bodas (cf. Ez 16,8.60; Jr 2,2) o mejor aún en el vínculo que une a un sacerdote con su Dios (Ex 19,6).

Ahora bien, siendo tal unión de amor y tal comunión de vida una realidad interior, fue necesario encontrar en el Sinaí un signo que la expresase sensiblemente. El signo elegido por Moisés le fue inspirado por la idea de que la vida reside en la sangre (Lev 17,11.14). Asperjando con la misma sangre al pueblo y a Dios (Dios estaba representado por el altar), Moisés evidenciaba, con un rito sensible (la comunión de sangre), la espiritual e interior comunión de vida que Dios y el pueblo de Israel inauguraban con el rito de la alianza. Dios proponía la observancia de las diez “palabras” como condición para pertenecerle (Ex 19,7-8; 24,3.6-8E).

Asperjando con sangre altar y pueblo, Moisés pronunció las siguientes palabras: “Esta es la sangre de la alianza… (Ex 24,8), palabras que reencuentran sobre los labios de Cristo en la institución de la Eucaristía: “Hic est enim sanguis meus testamenti, qui pro multis effundetur in remissionem peccatorum” (Mt 26,28, cf. también Mc 14,24).

Precisando que su sangre será derramada “in remissionem peccatorum”, Cristo afirma que su muerte será para la humanidad, esclava del pecado (Jn 8,34) un “éxodo”, una “liberación”, del poder de las tinieblas (Ef 1,7; Col 1,13).

Presentando además esta sangre suya como “sangre de alianza”, subraya el carácter “pascual” perfecto: o sea la “liberación”, que Cristo nos entrega, culmina en nuestra “adquisición” sacerdotal para Dios Padre mediante alianza (Ap 1,5-6).

La reflexión teológica guió después a los apóstoles para ver en la muerte y en la sangre de Cristo la alianza “nueva”, anunciada por los profetas como una intervención radical de Dios en el corazón del hombre, para que tuviese la fuerza de serle fiel (Jr 31,31ss.) “Hic calix est novum testamentum in sanguine meo qui pro vobis effundetur” (Lc 22,20; cf. 1Cor 11,25).

Ya hemos puesto de relieve cómo el carácter “pascual” de la transfixión de Cristo, es evidenciado por Juan remitiendo nuestra atención sobre el cumplimiento de la escritura respecto al cordero pascual “no le romperéis ningún hueso” (Ex 12,46).

La “sangre” que surge del costado traspasado de Cristo es, por lo tanto, sangre de “cordero pascual” (cf. 1Cor 5,7), sangre esto es de “liberación” y de una “alianza” nueva respecto a la del Sinaí (Hb 9,14-15)… porque Cristo mismo es nuestro “éxodo”, nuestra “pascua”, nuestra “liberación”, nuestra “alianza”, nuestra “adquisición” sacerdotal para Dios Padre.

Continuará…
 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *