Cuaresma dehoniana (XVIII)

Mirarán al que traspasaron

Bautismo de agua y de sangre

No puede evitar a Cristo quiere “salvación”, no puede rechazar el “agua viva” que se hace en Él “fuente de agua que salta hasta la vida eterna” (Jn 4,10.14), que Cristo le ofrece.

Ineludible son así las otras palabras de Cristo: “En verdad, en verdad os digo: ¡Si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tendréis la vida en vosotros!” (Jn 6,53). Jesucristo, de hecho, no vino solo en el agua, sino en el agua y en la sangre (1Jn 5,6).

Bautismo de agua y de sangre para Él (cf. Lc 12,50); agua bautismal y sangre eucariítica para cada uno de nosotros.

Sabemos que el costado abierto es el signo, el sacramento “fontal” que se repite en el espacio y en el tiempo, en la fuente bautismal y en la mesa eucarística. La “plenitud” de Cristo encontró estas vías sacramentales para llegar a cada uno de nosotros. Acoger esta “plenitud” no es una elección facultativa para quien quiere llegar a la salvación.

Continuará…

 

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