Cuaresma dehoniana (XXIII)

Mirarán al que traspasaron

DISPONIBILIDAD AL SERVICIO

La respuesta al signo de la transfixión será, por lo tanto, ante todo atención a este “signo” dado por Dios Padre a lo largo de la pista del “éxodo” cristiano. Se nos señala la “diakonía Pneúmatos” (2Cor 3,8), el dono del Espíritu ideado y querido por el Padre para nosotros “viatori”, a fin de que no busquemos en otro lugar la fuerza de caminar hacia la libertad real (cf. LG, n. 36), la constancia de tender con alcance irreversible hacia una “alianza” con Dios, cada día más profundizada por la interioridad de nuestra liturgia, cada día renovada por la inventiva de nuestro amor.

La primera respuesta es nuestra actitud convencida, existencial, de nuestra urgente y continua conversión personal al amor de Dios y de los hombres.

Un mundo mejor comienza con el mejoramiento personal de cada uno de nosotros. Nuestra permanente conversión es una fase muy concreta de la conversión de todos los hombres al Padre, y a la fraternidad en Cristo Señor.

Continuará…

 

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