Desde el Casale se tienen problemas con el gran Seductor

Sus nombres son multitud: seductor, mentiroso, portador de luz… Todo lo que toca es confusión. Con un único motivo: alcanzar su meta. Ésta no es otra que acabar con lo que somos, borrar la imagen y semejanza de la que estamos hechos. Por fuera y por dentro. Todo lo que somos. Millones de gritos claman contra él. Niños y niñas, sanos y enfermos, mujeres y hombres, ancianos y ancianas. Millones de gritos, millones de locuras también. Son el sonido que, unido tantos otros en la historia de ayer, en las de hoy y en los que vendrán mañana, gritan contra él. Soledad eterna, solo, acompañado por este grito eterno.

Fue descrito por el Provincial en su carta del año pasado con motivo de la solemnidad del Sagrado Corazón de Jesús como el lugar de la ‘no misericordia’. Auschwitz es eso. Aún huele a muerte y locura. Huele a miedo. Se ve la belleza falsa de un lugar mentiroso. Se ven esperanzas truncadas. Se ven, se huelen, se sienten. Es su obra maestra. El portador de la luz, el que es incapaz de verse y gobernarse a sí mismo no admitiendo lo que es, no puede quedar más que él. Solo. Y eso es esta gran puerta abierta del infierno. Soledad. Silencio. Anti-Dios puro y duro (Dios que es comunidad, que es pluralidad y es palabra, eterna conversación de amor). La inteligencia más potente de un pueblo puesta al servicio de la soledad asesina. La belleza mentirosa de un lugar que hoy es recuerdo.

Recuerdo también de una derrota. Que no hacemos todo bien es claro, pero que el mal siempre tiene los días contados también (a veces días infinitamente largos). Se respira respeto por los asesinados. Se respira sed de justicia de hombres. Se siente el grito del aprendizaje. ¿Hemos aprendido? ¿Seguro que el príncipe de este mundo no lo intentará de nuevo? Obviamente sí. Lo está haciendo. Lo vemos en Siria, en Egipto, en Siria, en Etiopía… y para eso usa lo que sea: la raza, la política…, o el nombre de Dios.

¿Realmente hemos aprendido? ¿Realmente reaccionamos adecuadamente, contundentemente, a tiempo? ¿Realmente tenemos un corazón entero capaz de percibir, sentir y moverse con misericordia, una de las potencias del amor? Esta es la “cosa”. En cuanto religiosos, de entre los discípulos de Jesús, hemos sido llamados para estar con Él, predicar el reino, curar enfermos y… expulsar demonios. El poder no es el del ‘fantasmón’; no es el del seductor y sus secuaces (como aquel de pelo negro, ojos marrones, bajito, gordito y bigotito ridículo que defendía, convencía y seducía a los de pelo rubio, ojos azules, altos, atléticos y lampiños… ridículo pero cierto). Es solo con misericordia como se vence.

Y ahí entramos. Como se contó en público lo narro para los de lengua española. Son varios los dehonianos que ejercen el oficio de exorcista en las diócesis en que trabajan. Uno de ellos, llamado para asistir generic cialis online a un posible caso, vestido con su hábito se presentó en la casa. Allí el poseído empezó a increparle con palabras semejantes a estas: “¡Ah! ¡Ya llegó el gabacho! ¿A qué vienes aquí con sus huesecillos de m…?” Sorprendido por el ‘insulto’, tampoco entendía a qué se refería. Increpándolo y preguntándole qué le estaba diciendo, le preguntó qué llevaba en esos bolsillos infinitos de las sotanas. Tras rebuscar en ellos encontró una pequeña reliquia con un huesecillo del P. Dehon. Tras sacarla y mostrarla, las palabras fueron: “Sí, el francés siempre está con vosotros ayudándoos”. Se sabe que la primera instrucción que recibe un exorcista es no hacer nunca caso de lo que te dice un demonio, de profesión mentirosos. Pero bueno. Está claro que Dehon tenía una especial sensibilidad contra el pecado, es decir, la ausencia de amor, la respuesta fría, mentirosa, negra, devastadora de lo más alto que en este mundo existe. El que destruye está claro quién es. Dehon no puede no estar con nosotros cuando combatimos el mal, cuando exorcizamos las oscuras sombras de la vida, las que quitan la vida. Y amor por nosotros, pese a todo, seguramente no le falta. Que él interceda por nosotros, nos muestre los caminos del amor y la misericordia. Y esté a nuestro lado combatiendo el mal.