Desde el Casalé se ve un nuevo curso…

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El cadáver del niño sirio muerto en la orilla ha conmocionado a la opinión pública - DOGAN NEWS AGENCY

… y a una nueva Rectora en Salamanca

¿El interés reside en que es mujer, laica, madre de cuatro hijos, doctora en derecho canónico, que ya fue decana? Cada cosa tiene su nombre y su sentido y, en base a eso, sus normas. Los tipos de centros superiores en la Iglesia son variados: están las Universidades católicas, están las Universidades pontificias, están los Seminarios… Cosas distintas para necesidades distintas. Cuando yo era estudiante de la Ponti, recuerdo (espero no equivocarme) que por ser Pontificia, solo podía ser rector un ministro ordenado, por lo tanto, varón, y así casi siempre era de teología, o derecho canónico, o filosofía. Aunque hubo un sociólogo (claretiano) como rector, quien intentó sin éxito mudar el tipo de universidad porque consideraba que las necesidades y las prestaciones de la institución no se ajustaban bien con lo que es una “Pontificia” y sí lo hacía la modalidad “Católica”. Hace unos años los estatutos de la Pontifica cambiaron y ha sido posible elegir otro tipo de rector… o rectora. Y este ha sido el caso con Myriam Cortés. Saludo su elección, pero sobre todo elogio el equilibrio de sus declaraciones de normalidad, me atrevo a decir, propio de las mujeres de Iglesia, que saben por dónde andan, que saben quiénes y qué son, que no confunden ‘churras’ con ‘merinas’, las que conoce Francisco y le reconocen a él, las que aportan sin complejos ni victorias vacías la evolución y los ritmos que otros posicionamientos (sean conservacionistas que progresistas) no hacen más que trabar. Esperemos que tenga un magnífico rectorado y que sea un paso más en lo normal: el que mejor parece que vaya a liderar un proyecto definido y compartido que sea investido de la autoridad.

… y un nuevo obispo dehoniano

Y eso parece ser que ha visto el Papa Francisco en nuestro anterior General, a quien casi no le ha dado tiempo a “deshacerse” de las cargas del cargo. El P. José Ornelas fue elegido el 24 de septiembre Obispo de Setúbal, en las periferias de Lisboa. Por una parte, a mí me alegran mucho estas cosas. Quienes hemos estado y trabajado cerca de él sabemos que para nada deseaba este oficio y ministerio, pero otros sí lo han querido. Y sí, Otro también. Como le escribía en mi email de felicitación, nuestra espiritualidad dehoniana nos capacita y nos da recursos más que suficientes para servir a la Iglesia tanto en su corazón como en su cabeza. Por otra parte, desvestidos de los honores, emociones y pompas eclesiásticas (a las que nuestro preconizado prelado hace su particular gesto apareciendo vestido con traje y corbata en las dos entrevistas a la televisión portuguesa que he podido visionar… ¡¡¡como se entere algún vecino nuestro en Pozuelo!!!) y que, estoy seguro, quieren compensar un poco el yugo diario de ser cabeza y pastor de una Iglesia local, me da pena el gran sacrificio que supone para un religioso (normal y naturalizado) tener que renunciar a su principio comunitario. Y esto me hace mirar a España.

… y nuevas comunidades y muchos nuevos superiores en la Provincia española

A raíz de la renuncia que en un religioso conlleva el episcopado, y ahora que estamos a principio de curso y en la constitución de nuevas comunidades y superiores me vienen a la cabeza estas palabras de Bonhoeffer en “Vida en comunidad”, Salamanca 2003, 9ª ed., p. 12 donde dice: “si el mero encuentro entre dos creyentes produce tanto gozo, ¡qué inefable felicidad no sentirán aquellos a los que Dios permite vivir continuamente en comunidad con otros creyentes! Sin embargo, esta gracia de la comunidad, que el aislado considera como un privilegio inaudito, con frecuencia es desdeñada y pisoteada por aquellos que la reciben diariamente. Olvidamos fácilmente que la vida entre cristianos es un don del reino de Dios que nos puede ser arrebatado en cualquier momento y que, en un instante también, podemos ser abandonados a la más completa soledad. Por eso, a quien le haya sido concedido experimentar esta gracia extraordinaria de la vida comunitaria ¡que alabe a Dios con todo su corazón; que, arrodillado, le dé gracias y confiese que es una gracia, sólo gracia!”. Aunque sea teología protestante (cáptese la ironía), tiene la verdad de la santidad. Desde el Casale el deseo y oración de que seamos capaces de creer y hacer verdad este modo del Reino de Dios aquí y ahora para nosotros y para servicio de los demás. Es cuestión de fe.

… y se ve y se llora la foto de la vergüenza de ser europeo

Y algunos encima se escandalizan, generan polémica o ponen el ‘Atención, esta información contiene imágenes que pueden herir su sensibilidad’… ¿Herir? ¿Su qué? No hay peligro: ojalá hubiera sensibilidad. Y sensibilidad vulnerable, “herible”. Ojalá -y lo digo por mí en concreto; únase quien lo desee- no se nos hubiese quedado por el camino la capacidad de estar en relación con este mundo (¿aldea?) y su verdad. Aylan Kurdi es el nombre del niño de tres años muerto en la playa, escupido en la playa de nuestros veranos. Murió junto a su hermano Galip de cinco y su madre. Podríamos decir que el alma cristiana de Europa tiene un pecado que mancha y que solo puede salir de un modo: conversión. La denostada por hipócrita, inhumana y antiprogresista alma cristiana ha sido sustituida en Europa… ¿por? Por lo mismo, pero sin un Dios al que dar cuentas y volverse. Sí, no te quito la razón de que es un juicio superficial, pero no tengo espacio para más. Pero dime, ¿qué alma, qué constitución interna tenemos entonces? Fracasan las instituciones, fracasan las sociedades, fracasan las almas… ¿Qué somos? Ah sí: ‘Atención, esta información contiene imágenes que pueden herir su sensibilidad’. No olvidamos nuestra incapacidad, porque nos culpabiliza. Pero tampoco quiero dejar de olvidar a los culpables que nos incapacitan, a los culpables que empujan del otro lado, en nombre de Dios (ISIS y compañeros ‘martirizadores’), hacia nuestro lado sin Dios. Como no hay verdad ni en uno ni otro de estos lados, como siempre, el débil paga… con lo que tiene: su vida vulnerable. Pues eso, “Misericordia, Señor, misericordia”… ¿y algo más?

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