Desde el Casale se ven reformas hechas y por hacer

P. Heinrich Wilmer, Superior General Congregación SCJ
P. Heinrich Wilmer, Superior General Congregación SCJ

Hace una semana que he regresado (el burro delante para que no se espante), y ésta se ha reincorporado nuestro Superior general a la “Casa generalizia” tras intentar (en lo que le han dejado) actualizar su italiano en Bologna. De allí precisamente había llegado, a comienzos de verano, una triste noticia: el cierre de la emblemática revista dehoniana Il Regno.
Reformas por hacer

Era difícilmente sostenible mantener con un alto nivel la publicación que ha sido uno de los buques insignia de los distintos apostolados de la Congregación en la Iglesia y el mundo. De hecho, nuestro nuevo General, el P. Wilmer, escribió mostrando su sostenimiento a la decisión de la Provincia italiana del norte. Y me lo pregunto porque ‘buques insignia’ hay más y en la Congregación y en España hay más; el pensamiento se me va a los colegios y la red que se está intentando tejer, se me va a ESIC obviamente, se me va a la Sacred Heart School of Theology de Hales Corners (USA)… por citar tres que pueda conocer más en primera persona…

Las reacciones ante la noticia sobre Il Regno no han sido pocas. Yo mismo quedé bastante perplejo. Es cierto que el mundo editorial ha cambiado, que la crisis del sector editorial en Italia, y más en el ámbito católico, ha sido, está siendo y parece que será brutal. Todo ha cambiado. Pero…, ¿todo?

La circunstancia me ha hecho mirar a los sujetos, a nosotros. Y mirando me he preguntado, ¿quizás lo que no cambia es nuestra estructura como Congregación que, quizás, esté llamada a adaptar también sus modos de acción y reacción, especialmente cuando se dan situaciones críticas como la que nos ocupa en estas líneas?

Una Provincia, es decir, una parte de la Congregación, se ha visto sin fuerzas ni posibilidades para sostener una obra. ¿Por qué el paso estructural ha sido que esa ‘parte’ decida el cierre de algo que, de algún modo, ya pertenecía al ‘todo’ congregacional? ¿No es una estructura ya vieja la que impone este mecanismo? La Provincia no puede continuar, de acuerdo; pero, ¿puede hacerlo la Congregación? La efectiva internacionalización, ¿no debería empezar por las Curias provinciales y nuestros ordenamientos jurídicos particulares? Los esquemas y las estructuraciones de hace 50 años, ¿pueden estar ahogando y desinflando hoy la acción apostólica de la Congregación como un todo?

Como en casi todas las preguntas que me hago, la respuesta que me surge es “no lo sé”. Pero sí que creo que es bueno que nos preguntemos si ciertas obras que por volumen, trascendencia, cercanía a nuestros valores carismáticos, inversión en bienes y personas, etc. no deberían entrar en un sistema más amplio que el meramente provincial para desarrollarse, consolidarse, internacionalizarse, adaptarse, en definitiva, a este nuevo mundo que es grandemente pequeño y pequeñamente grande. Para sobrevivir y para servir… No lo sé, decía. Solo quería compartirlo y abrir el diálogo, que para eso pone al lado del título lo de ‘comentarios’ ¡Ánimo!

Reformas hechas

Y el que se anima a actuar tras pensar las cosas es, ¡cómo no!, nuestro Papa Francisco. Esta semana, para sorpresa de propios y extraños, ha modificado el Código de derecho canónico. Entre las reformas que efectuó Benedicto XVI y las de Francisco habrá que ir pensando en despedirse del código de nuestros estudios y dejando sitio para otro… Con 20 nuevos cánones (del 1671 al 1691) promulgados en la Carta apostólica en forma de «motu proprio» Mitis Iudex Dominus Iesus, el Papa ha reformado el proceso canónico para las causas de declaración de nulidad del matrimonio.

Solo está por ahora disponible en lenguas italiana y latina, pero me gustaría comentar cuánto me gusta el concepto de Iglesia que entreveo como base: una comunidad más calurosamente personal y menos fríamente funcionarial, pero eso sí en la administración de una justicia conforme a la verdad. Que esto es lo que no se toca. Lo tocado son los procesos.

Me permito traducir unos pasajes que creo que justifican mi impresión: “La Iglesia, como sabiamente enseñó el Beato Pablo VI, es un designio divino de la Trinidad, por el que todas sus instituciones, si bien siempre perfectibles, deben tender al fin de comunicar la gracia divina y favorecer continuamente, según los dones y la misión de cada uno, el bien de los fieles, en cuanto objetivo esencial de la Iglesia”. Es lo que aprendí leyendo al cardenal Tarancón y lo que he intentado transmitir durante mi época de formador de futuros religiosos y ministros ordenados. La Iglesia es depositaria de “lo que debería ser” según el plan revelado por Dios; pero a la par, la Iglesia vive en “lo que es”, en lo que de hecho hay y ocurre en el barro del día a día… Ante esto, la acción pastoral es el arte de saber guiar y conducir desde “lo que es” hacia “lo que debería ser”. Así y ahí entiendo el coraje de Francisco.

De nuevo el Papa: “Alimenta el impulso reformador el enorme número de fieles que, aun deseando proceder según la propia conciencia, demasiado a menudo son alejados por las estructuras jurídicas de la Iglesia a causa de la distancia física o moral; la caridad, por tanto, y la misericordia exigen que la misma Iglesia como madre se haga cercana a los hijos que se consideran separados”. O sea que la que sale, la que se mueve primero (imitando a Dios), es la Iglesia hacia los fieles, ¡y no al revés! Y así creo que deben entenderse los criterios fundamentales de la reforma: buscar una sola sentencia en favor de la nulidad ejecutiva precisa de un juez único bajo la responsabilidad del Obispo, es más, que el mismo Obispo [sea] el juez en un proceso más breve y obviamente dejando en su sitio las más caras y alejadas posibles apelaciones (a la Sede Metropolitana; a las Conferencias Episcopales y a la Sede Apostólica). Sigo convencido que lo importante es discutir de las estructuras y procesos. Esto se puede hacer cuando hay comunión en la materia que se quiere estructurar y cuando se sabe distinguir entre “lo que hay”, “lo que debería ser” y el arte pastoral de guiar en esa distancia.

 En fin

 Quería haber hablado de cómo desde este Casale se ve Hungría y a la “Petra presa del pánico”, ¡tan comprometida en la defensa de sus fronteras!; quería haber hablado de la Jornada Mundial de oración por el cuidado de la creación del pasado 1 de septiembre; quería haber hablado del curso de nuevos obispos en el que participa uno de los protagonistas de mi anterior post, pero… no hay sitio para más. Lo siento.

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