Despedida de los dehonianos en la parroquia de San Juan de Dios

 La celebración de la Eucaristía con toda la comunidad parroquial fue el broche final para esta despedida tan emotiva de la presencia de los SCJ en la parroquia de San Juan de Dios de Madrid.

A las 12,30 del domingo 7 de septiembre se inicia la eucaristía parroquial. Además de ser domingo, la gente ha sido convocada para dar la “despedida” a los SCJ que dejan la parroquia el día 21 de septiembre que será cuando tome posesión el nuevo párroco diocesano.

La eucaristía fue presidida por el p. Gonzalo Arnaiz y en la que concelebraron el Vicario Episcopal de la Vicaría IV y los pp. José Carlos Rayo, Pablo Zapirain, Valeriano Gómez, José Manuel Álvarez, José María Vidaurreta y el Diacono  Pablo Cárceles.

Desde el inicio, el presidente marcó el tinte de acción de gracias que tiene toda eucaristía y en esta ocasión añadiendo el agradecimiento por todos aquellos hermanos SCJ que han servido a esta comunidad durante casi cincuenta años.

En la homilía se resaltó la importancia de la corrección fraterna desde la fraternidad vivida en comunidad eclesial. La iglesia o es comunidad o no es iglesia. Y una comunidad fraterna basada en la vocación del Dios Padre que nos convoca por el Hijo y nos abraza en el Espíritu. Sigue en pie el objetivo de llegar a ser comunidad eclesial dentro de una iglesia comunidad de comunidades donde todos somos iguales y los cargos son servicios. Seguir a Jesús es tomar su cruz y dar la vida por el hermano.

En un segundo momento hizo una reseña breve de la historia de los SCJ en la UVA de Vallecas. En el año 1965 la Congregación solicitó al Obispado de Madrid una parroquia en la periferia y se les entregó  la parroquia de la Unidad Vecinal de Absorción (UVA) de Vallecas. Un poblado prefabricado de 1.200 viviendas que recogía a los que vivían en cuevas y chabolas del Alto y Bajo Arenal de Madrid (Vallecas).  El p. Manuel Mira fue el primer SCJ enviado a servir a esta comunidad. P. Manuel contaba que aquí se sentía misionero igual que en Venezuela, de donde venía. Se encontró con una población depauperada y sin raíces culturales comunes. Desde el principio creó instrumentos para paliar las necesidades de toda índole que entre todos los parroquianos, pero además se empeñó en crear conciencia de pueblo dando referencias comunes con las que identificarse. Cada una de las familias aquí reunidas venía de pueblos y provincias diversas y no existía vinculación ni urbana ni social. Creo fiestas religiosas y civiles, procesiones de semana santa, convivencias, excursiones….  Al fin de hacer sentir a todos que eran nuevo pueblo, que tenían referencias propias y tenían un sentir común y una referencia propia. Eran ciudadanos de la UVA de Vallecas y a mucha honra. A ello le ayudaron fundamentalmente los pp. Nacho, Boni y Ángel  Ezcurra

Después fueron enviados los pp. Pedro Remirez  y Gonzalo Arnaiz, más el religioso Luis Asenjo. Tenían el mandato de poner en sintonía la pastoral parroquial con las orientaciones del Vaticano II y de la pastoral iniciada en la Vicaría IV y a ello dedicaron todo su esfuerzo por muchos años. A ellos se les añadieron otros religiosos como Joaquín Arnaiz, Chema Vidaurreta y Ramón G. Continuaron más tarde la misión los pp. José Manuel Álvarez, José María (el niño). El p. Tomás Fernández tuvo la tarea de construir un templo nuevo para el servicio parroquial, además de atender la pastoral durante un decenio. Le ayudaron los pp. Julián Vega y Raimundo M. Después llegó Adolfo Urbina que junto a Lorenzo Fernández cuidó de la comunidad durante otro decenio. Volvió Gonzalo y finalmente en el último trayecto José Carlos Rayo.

Ahora se entrega a la diócesis la parroquia por falta de personal scj, que ha disminuido en número y muchos ya son mayores, y es necesario reestructurar comunidades y servicios. Además tener una comunidad de dos personas no es ni deseable ni aconsejable. Por eso, el Capítulo Provincial celebrado en el mes de julio de este año tomó la decisión de clausurar esta comunidad de Madrid III o de Vallecas Villa.

En el memento de difuntos se recordaron a los scj que ya han pasado a la casa del Padre y que tuvieron aquí misión apostólica: pp. Manuel Mira, Nacho Agote, Ignacio Sáez, Bonifacio Macías y Luis Asenjo.

Después de la comunión hubo un tiempo para testimonios por parte de la gente. Ramón Rechina hizo una valoración muy positiva de la presencia dehoniana en Vallecas entretejiendo más de cien citas bíblicas. Un escrito precioso. Intervino Valentín para agradecer la labor social en el barrio, en momentos muy difíciles donde la droga arrastraba a los jóvenes y gracias a las actividades parroquiales muchos jóvenes, entre ellos él mismo, encontraron orientación y sentido a la vida cultivando valores cristianos de servicio y entrega. Conchi Pizarro puso voz a una carta de María Simón en la que agradecía a Gonzalo el servicio que le ha hecho a ella, a su familia, a la comunidad neocatecumenal en el crecimiento en la fe y en tantas otras cosas. Intervino Manuel Esquinas hablando de la madurez de la comunidad y lo importante que había sido que se crearan hombres y mujeres adultos en la fe y no meros lacayos o seguidores de Jesús desde un costumbrismo o una comodidad. También habló Chema Vidaurreta y animó a la gente a ser ellos mismos comunidad y guías de su propia vida en la fe. Ellos (vosotros) son los protagonistas; los curas pasamos y servimos pero el importante es Jesús y seguirle a Él es lo que vale.

Finalmente habló el Vicario Episcopal que agradeció la presencia dehoniana en estos pagos. Contó los momentos últimos en los que Gonzalo le presentó la decisión del Capítulo el día 7 de julio y recordó que ya le venía preparando para esta posibilidad desde hacía dos años cuando pedimos más campo de acción pastoral en las parroquias de los alrededores que eran de nueva creación y no se nos concedieron por motivos varios.

La eucaristía finalizó con el último saludo y envío por parte del presidente y se entonó el “himno” de la Vicaría IV en Vallecas, del “Habrá un día en que todos”. Y es que esperamos el acontecer del Reino de Dios en la totalidad de las dimensiones de la humanidad.

Como recuerdo de este día se entregó a cada uno de los asistentes un llavero con una cruz dehoniana. Dehoniana porque en el centro tiene el corazón abierto del que mana el Amor que es la fuente de la Redención o de la Salvación integral del hombre.

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