Discurso de apertura del Superior Provincial

«Voy con las riendas tensas
y refrenando el vuelo,
porque no es lo que importa
llegar pronto ni solo,
sino llegar con todos y a tiempo»

Con los ahora leídos versos de León Felipe, me alegra daros mi cordial bienvenida a todos vosotros.

De buena mañana, con la oración de laudes y le celebración de la Eucaristía nos hemos puesto en sintonía con el Señor, que nos llama a orar, reflexionar y discernir lo que quiere Dios para nosotros, para nuestra Provincia en los próximos años. Será ésta, la Xª Conferencia Provincial, un tiempo de gracia extraordinaria para nuestro ministerio pastoral y todos los que formamos parte de su vida y misión. Por lo tanto, sentémonos y pensemos, pues tenemos a mano la oportunidad de iniciar el cambio fundamental del corazón que decimos estar buscando.

De una manera muy singular acogemos con alegría la bienvenida al P. Claudio dalla Zuanna, Vicario general, acompañante de nuestra Provincia durante este nuevo sexenio, que nos trae la cercanía y el apoyo del Gobierno General; asimismo, la presencia de los PP. Zeferino Policarpo y João de Deus Costa, Superior provincial y Viceprovincial de nuestra provincia hermana, la provincia portuguesa. Ellos también han querido acompañarnos en este momento. Bienvenidos y gracias por vuestra presencia.

Igualmente nos acompaña el P. Luis Alberto Gonzalo Díez, cmf, actualmente director de la Revista Vida Religiosa, con una bagaje formativo importante en su vida como consagrado dentro de la Congregación de los Misioneros Claretianos al servicio de la Iglesia. Él nos servirá de estímulo en nuestro ser y acontecer; qué esperar la Iglesia y nuestra sociedad de nosotros y qué podemos ofrecerles como Provincia SCJ y como religiosos SCJ, dónde tenemos que situarnos y cuál debe ser el espíritu que nos anime en nuestro apostolado.

Deseamos que al finalizar estas jornadas haya una suma de palabras que se conviertan en las campanadas de una nueva alborada de espíritu renovado: esperanza, gratitud, reto y «hágase».

 

 

Haciendo síntesis de una historia reciente, fue el 3 de julio de 2008, por la tarde, en la XIª Asamblea General del XIIº Capítulo Provincial, celebrado en este mismo lugar, cuando –por mayoría- decidimos que “se propusiera la celebración de una Conferencia Provincial donde se evalúen nuestras obras actuales y se elabore el Plan Pastoral de la Provincia”. Tal y como se recoge en las Actas de aquel evento. Han pasado dos años que han servido para ir preparando lo que desde hoy nos reúne en Asamblea.

En este espacio de tiempo nos ha ayudado en la tarea de preparación el Comité formado por los PP. Juan José Arnaiz Ecker, Adolfo Urbina Rioja, Pablo José Muñoz Zapirain, Ramón Domínguez Fraile y Pedro Iglesias Curto. Que Dios les pague su tesón e intento de servir a la reflexión a través de los Lineamenta que se han ido elaborando. Asimismo, nuestro agradecimiento al Diác. Ángel Alindado Hernández, creador del anagrama que enmarca nuestra Asamblea. Un logo que muestra cómo queremos partir de nuestro contexto vital scj, de nuestras obras que, como las palomas de la imagen, no son del todo perfectas y acabadas, sino en movimiento. Desde este contexto en el que se enmarcan nuestras opciones provinciales somos guiados por el Espíritu a hacer de nuestro apostolado una realidad más cercana a la entrega de Cristo, fin último de todo, que aparece en forma de cruz, en el dibujo, como referencia última que ilumine y revitalice la pastoral de la provincia española. Gracias hermanos por esta importante ayuda.

Son ellos también los artífices del título que sirve de tema central para nuestras jornadas de Conferencia: Entre los hombres al servicio de la Buena Noticia (CST 33). Misión eclesial y pastoral de la Provincia española: presente y futuro”. Una acertada reformulación de la propuesta que se hizo en nuestro último XII Capítulo Provincial.

El Coordinador del Comité de preparación, el P. Juan José Arnaiz Ecker, será quien nos explique el planteamiento, desarrollo de la Conferencia para ser aprobado por la Asamblea, cuya metodología versará sobre el ver, juzgar y actuar.

La Provincia española presenta un buen elenco de apostolados con sus respectivas actividades. Como Provincia hacemos muchas cosas. No sé si podemos hacer más. Lo que sí sé es que debemos empeñarnos en hacerlas bien. Tenemos unas obras aceptadas por la Provincia, aunque no todas tienen la misma importancia ni gozan de idéntica simpatía por parte del global de los religiosos, pero lo que sí es cierto es que no hay obras de tipo personal en las que no se sienta comprometida la provincia como tal. Es justo, en este momento, reconocer y agradecer la generosidad y entrega de tantos religiosos a la misión que les ha sido confiada. Y no deseo que estas palabras tengan el perfume de “continuismo”. Al contrario, estamos llamados a ser signo dinámico y significativo en la Iglesia.

El “éxito” de nuestra misión, además de los factores espirituales que aquí damos por supuestos, será fruto de una correcta programación, planificación, coordinación y control de las acciones.

La clave para ser un cuerpo apostólico calificable de “excelente” es si, en nosotros, las personas siguen siendo lo primero. La comunidad de vida y trabajo, sus integrantes, son fundamentales y sus diseños de actuación deben estar encaminados a conseguir la satisfacción de las personas que, por ser enviados a ellas, se nos confían, así como la de nuestros trabajadores y colaboradores.

Tras completar las fases de “fundación” (una estrategia inicial y la actividad por ella generada consolidó rápidamente las obras) y “consolidación” (a través de su progresiva especialización, los religiosos condujeron las obras a una madurez y desarrollo que se transformó en la obtención de buenos resultados dentro del ambiente socio-político-religioso-económico del momento) de nuestras obras apostólicas, llega el momento de pensar en su adecuada “permanencia” dentro de la Iglesia y la sociedad.

Y para comenzar bien, creo es necesario tener presente algunas observaciones:

1. Sabemos cuál es el doble objetivo de la Conferencia: de un lado la evaluación de nuestras obras actuales y seguido una elaboración del “Plan Pastoral de la Provincia”. Todo proceso de revisión y elaboración de un Proyecto Apostólico es un camino largo. Es preciso dar tiempo al tiempo. En este sentido, será conveniente –si la Asamblea está de acuerdo- dejar esto segundo para un trabajo de post-Conferencia implicando a las Comisiones y Organismos de la Provincia.
2. Debiéramos evitar el desgaste de energías innecesarias en el debate por reiterativas o prolongándolo más allá de lo necesario. Invito a tener el coraje, en un cierto momento, para decidir, pasar a la fase de concreción que facilite su ejecución y evaluación de las propuestas.
3. Es preciso sobrepasar la mentalidad de contentarse con gestionar lo ya existente inmersos en una espiral de cotidianidad para la supervivencia. Que nos venzan las ganas hacia la fidelidad evangélica por encima de buscar la “vida cómoda y sin problemas”. Esto, por supuesto, es y será a costa de sacrificio.

Este momento que hemos iniciado, primero ante el Señor, y aquí ahora, puede ser el marco privilegiado, una gracia celestial que hemos de aprovechar para repensar serena y fraternalmente lo que somos y lo que hacemos y, aprovechando la fuerza que nos viene de lo alto, proyectar nuestro futuro para seguir soñando con un ideal que no esté fuera de la realidad y sin sentido quimérico.

 

Hermanos, asumiendo nuestro presente y enraizados en nuestro pasado, el futuro es nuestro. Aceptemos el reto de los tiempos que nos vienen con valentía, serenidad y gozo. Encomendamos esta Conferencia Provincial a María, modelo de esperanza, al Venerable P. Dehon, nuestro fundador, que nos dejó el más grandioso de todos los tesoros: el Corazón de Cristo, a nuestro Beato Juan María de la Cruz, modelo de vida religiosa en la misión encomendada, y al Señor que nos invita permanentemente a ser testigos de la primacía del Reino para estar entre los hombres al servicio de la Buena Noticia.

Por tanto llega nuestra hora. ¡Manos a la obra! Comienza aquí la Xª Conferencia Provincial.
P. Jesús Valdezate Soto, scj
Superior Provincial
Salamanca, 1 de julio de 2010
 

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