Discurso del P. Dehon, sobre las letras cristianas

Me dirijo aquí a amigos de nuestra obra, a amigos de la educación y de la instrucción cristianas; y ni debería detenerme a demostrar su grandeza y la superioridad. Pero, en estos tiempos de agitación y de lucha, la verdad es con frecuencia atacada, acusada, desfigurada, hasta el punto de aquellos que la conocen serán obligados a reposicionarse por la reflexión y por el raciocinio, para no dejarse arrastrar y raptar por el sofisma.
Todas nuestras posiciones son sucesivamente atacadas. Nuestros adversarios atacan tanto la educación cristiana, como el patriotismo cristiano, como la moral cristiana, como las letras cristianas.
Hoy, es sobre este último punto sobre el que queremos aceptar el desafío. Se complacen en desacreditar las letras cristianas y afirmar la pobreza y la inferioridad manifiesta de nuestra literatura.

Ahora bien, pensamos lo contrario que la literatura cristiana no tiene nada que envidiar a las letras paganas, y que si, a veces, él da menos importancia al acabado de la forma, ella se impone infinitamente por la elevación del pensamiento y por la pureza de los sentimientos.

Así es con las letras cristiana con el arte cristiano: nuestras grandes catedrales con las legiones de santos de sus portadas y de sus vitrales, son menos perfectas que las del Partenón de Atenas y sus frisos, pero el Partenón deja el alma en la tierra, a la par que nuestras catedrales cristianas se elevan hasta el cielo. Seguir leyendo el discurso
 

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