Discurso P. Dehon, devoción al Sagrado Corazón. Juanjo scj

MONSEÑOR, HERMANOS MÍOS:
Un recuerdo de la antigua ley me servirá para fijar vuestra imaginación y me dará el tema o la trama de este discurso.
Todos los ritos del templo de Jerusalén eran figurativos y simbólicos. Uno de los ritos sobresalientes era ese fuego sagrado pedido por DIOS a Moisés, encendido y mantenido así perpetuamente, sobre el altar, por los sacerdotes.
Este fuego material no importa a DIOS mucho más que la sangre de las víctimas; lo que le importa es el culto perpetuo de amor que representa ese fuego y que debe elevarse de la tierra al cielo, ya desde la antigua ley, pero mucho más y mejor bajo la ley del Evangelio.
La significación del símbolo no es dudosa, los intérpretes sagrados son unánimes. Todo el culto rendido a DIOS en la tierra tiene su cima en NUESTRO SEÑOR, que es el pontífice por excelencia, al mismo tiempo que el altar rincipal y la víctima perfecta. Seguir leyendo
 

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