DOMINGO 1º DE CUARESMA (Ciclo B)

JESÚS EN EL DESIERTO

“El Espíritu empujó a Jesús al desierto”. La cuaresma nos invita a entrar en desierto con los pies descalzos y las manos vacías. Antiguamente los eremitas y monjes escogieron un espacio de desierto para vivir, nosotros escogemos un tiempo de desierto para desintoxicarnos de los agobios que nos rodean, los ruidos y las luces. Nos hemos convertido en devoradores de imágenes que nos inquietan y no nos dejan ser realistas. Estamos borrachos de bullicio y de imágenes. Necesitamos la alternativa del silencio y de la soledad para ser libres y gozar de la libertad de los hijos de Dios. Necesitamos tener cada día de cuaresma un tiempo de desierto. No hace falta ir al desierto, sino entrar en nosotros mismos. El desierto somos nosotros. Podemos entrar cuando y en donde queramos. Depende de nuestro querer. Dejemos que el Espíritu nos empuje al desierto, nos asista en la lucha contra el mal, abra nuestros oídos y corazón a la Palabra y nos prepare a vivir el misterio pascual y ¡sobre todo! ser renovados por él.

1ª LECTURA: Génesis 9, 8-15
Dios puso en las manos del hombre la creación perfecta, sin embargo los pecados de los hombres provocaron el diluvio y la destrucción de la vida sobre la tierra. Dios, sin embargo, después del diluvio, hace germinar la vida y establece una alianza con el hombre. El sol y la alegría vuelven a resurgir sobre la tierra.

SALMO RESPONSORIAL: Salmo 24, 4bc-5ab. 6-7bc. 8-9  (escuchar)
Tus sendas, Señor, son misericordia y lealtad para los que guardan tu alianza.

2ª LECTURA: Pedro 3, 18-22
El hombre está llamado a la conversión. Solamente la gracia comunicada por el bautismo puede obrar la transformación interior que nos hace “hombres nuevos” en Cristo. El arca de Noé, es signo y figura de los que se salvan por las aguas bautismales.

VERSÍCULO: Mt 4, 4b
No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

EVANGELIO: Marcos 1, 12-15
Para Israel el desierto fue un lugar de prueba, de experiencia y de encuentro con Dios. Para Jesús el desierto fue también un lugar de prueba, de experiencia y de encuentro con Dios, su Padre. Una vez que Jesús superó la tentación en el desierto, comienza su misión de proclamar la buena Noticia del Reino e invita a la conversión y a creer en el Evangelio.
 


COMENTARIO EXEGÉTICO A LAS LECTURAS  (Descargar)

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *