Domingo tercero de pascua

PRIMERA LECTURA: Hechos de los Apóstoles 5, 7-32.40-41
SALMO RESPONSORIAL: Te ensalzaré, Señor, porque me has librado
SEGUNDA LECTURA: Apocalipsis 5, 11-14
EVANGELIO: Juan 21, 1-19

El mar de Galilea ha sido escenario de algunas páginas del evangelio: la llamada a los primeros discípulos, la tempestad calmada, la pesca milagrosa, Jesús caminando sobre las aguas. Hoy el evangelio presenta dos episodios unidos, pero distintos entre sí: la pesca milagrosa y el diálogo de Jesús con Pedro para que apaciente sus ovejas. Pedro y otros apóstoles han vuelto a su tierra y vuelven a subir a la barca. Es la barca del primer encuentro de Pedro con el Maestro. En aquella ocasión, la pesca fue inesperada y desbordante, hasta el punto de tener que pedir ayuda a los pescadores de otra barca cercana. Desde aquel primer encuentro han ocurrido muchas cosas y ahora Cristo vuelve a estar junto al lago para que los apóstoles descubran su verdadera misión. No han sido llamados a permanecer en el lago Tiberíades, sino para recorrer otros mares con la nueva barca de Pedro. Después de la comida se entabla una conversación entre Jesús y Pedro en la que entra en juego el futuro de la Iglesia y el signo de la barca. Las brasas encendidas se deben mantener para que el fuego se extienda por todo el mundo. Termina el diálogo diciéndole: “sígueme”, como la primera vez que se encontraron.
 

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