“Donde dos o tres se reúnen en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.”

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Esa es la promesa de Nuestro Señor: si nos reunimos en su nombre allí estará Él en medio de nosotros. ¿Por qué este título? Quiero compartir con ustedes una de los aspectos importantes y fundamentales de nuestro Noviciado y de nuestra vida cristiana: la oración.

Comenzaré por comentar nuestro horario de oración; diariamente tenemos la Eucaristía y el rezo de la liturgia de las horas (laudes y vísperas). Los lunes, martes, jueves y viernes celebramos la Eucaristía César, Ramón (maestro de novicios) y yo en el oratorio. También los miércoles y sábados la celebramos en la capilla con toda la comunidad.

Los martes y jueves rezamos solo los tres por la mañana, laudes y por la tarde hacemos la Hora Santa que es acompañada los martes por el Santo Rosario y los jueves por la Lectio Divina. Dicho esto comentaré mi experiencia a partir de nuestro ritmo de oración cuando estamos los novicios en nuestro oratorio.

Los días que celebramos la Eucaristía en el oratorio solemos compartir cada uno lo que la Palabra de Dios nos dice, hacemos personalmente nuestra reflexión (a mí particularmente me ayuda a ir conociendo la experiencia de fe de mis hermanos e ir viendo cosas que a lo mejor yo paso por alto, Dios también habla a través de aquellos que tenemos al lado).

También tenemos Hora Santa en el oratorio. Es una experiencia profunda y grata. En ella se tiene la tentación de ser como Pedro en el monte de la transfiguración y decir: “Señor, ¡qué bueno es que estemos aquí! Si quieres, levantaré aquí tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.” (Mt 17, 4). Esta Hora Santa la acompañamos con María nuestra Madre, meditando los misterios de la vida de Cristo con el Santo Rosario y también con la profundización de la Palabra en la Lectio Divina.

También como comunidad religiosa rezamos la liturgia de las horas, normalmente laudes y vísperas. Entrar en la experiencia de los salmos es una bendición ya que los salmos, aunque escritos hace mucho tiempo, pueden evocar un poco lo que vive cada uno en el hoy que Dios nos regala.

Esta es mi experiencia personal de oración que vivimos en el noviciado. Cuando se habla de oración me gusta citar a Santa Teresa: “Orar es hablar de amor con quien sabemos nos ama”. La oración es un dialogo con Aquel que está en medio de nosotros y nos ama. Además cuando nos disponemos a dejar que Él hable a nuestro corazón podemos sentirlo muy cerca.

Les pido que sigamos orando por las vocaciones en nuestra Iglesia, pidamos matrimonios, sacerdotes, religiosos (as) y laicos(as) que hagan experiencia de Dios y que se dejen enamorar por Cristo. Pedios que sean testigos del Amor que Dios nos tiene. Recordemos siempre a nuestro Señor que nos dice: “Asimismo yo les digo: si en la tierra dos de ustedes se ponen de acuerdo para pedir alguna cosa, mi Padre Celestial se lo concederá.” (Mt 18, 19).

Jesús escucha nuestra oración.

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