Dorothy Day

Dorothy Day
Dorothy Day

“Vivir juntos, trabajar juntos, poseer juntos, amar a Dios y a mar a nuestros hermanos y vivir cerca de ellos en comunidad; así podremos demostrar nuestro amor por Él”.

Esta es Dorothy Day, es la sierva de Dios (en proceso de beatificación), es una auténtica activista social que llevó hasta el extremo su compromiso social con los pobres y lo más excluidos de la sociedad, es una personalidad importante del catolicismo social estadounidense.

Dorothy Day nació en 1897 en Nueva York, la misma ciudad quela vio crecer, madurar en la fe y morir a los 83 años de edad. Nació en una familia de clase media. Vivió de cerca el mundo del periodismo gracias a su padre. Asistió a la Universidad; trabajó como enfermera, participó en el mundo intelectual y activista de cariz anarquista y socialista. Fue una mujer luchadora y defensora de los derechos de la mujer, lo que le llevó a la cárcel en varias ocasiones. Ejerció el periodismo. En este ambiente social y político se fue configurando la conciencia social de Dorothy Day.

Después de una gran lucha interna se convirtió al catolicismo tras un largo camino de encuentro y de oración. Estaba casada y era madre. Consciente de que el Bautismo le alejaría del hombre de su vida, optó por el Amor y el seguimiento de Jesucristo.

Pero lo importante en el seguimiento de Cristo, radica en el encuentro con Peter Maurin. Aquí es donde se produce el auténtico milagro. Ambos empiezan a trabajar por la sociedad: por los pobres, los desfavorecidos, los humiles y pequeños. Ambos dieron vida al periódico: “El trabajador católico” y crearon un movimiento que fundó casas de acogida y granjas comunitarias. Todo ello inspirado en Jesucristo y su mensaje, que es una Buen Noticia, en una teología del trabajo que respondía al Amor que Cristo profesó al mundo.

Si nos queremos adentrar en la figura magistral de esta mujer, un gran testimonio, lo tenemos en la película: “La fuerza de un ángel”. Esta película tiene una gran fuerza interpeladora para nuestra vida hoy, nos cuenta la historia de una mujer, Dorothy Day, su proceso de conversión y sus primeros años de compromiso con los abandonados de la sociedad. Su testimonio es de una actualidad incuestionable dada la situación de crisis económica en la que nos encontramos.

La película comienza con una presa aterrada que se encuentra con su compañera de celda, Dorothy, quien la consigue calmar como una madre. Surge entonces una pregunta (¿por qué?) que intenta comprender las razones de ese gesto de acogida. Recordamos la preciosa respuesta que Dorothy da a la presa ante la expresión: “¿Eres religiosa?” Y Dorothy sencillamente responde: “Lo intento”.

El itinerario espiritual es el camino que la persona toma y el cambio que se produce lentamente en la que se pasa de una situación en la que no se está, a otra, en la que ha tomado conciencia de que ya estaba allí. Las claves del itinerario son la conversión y el encuentro, con personas o con el mismo Dios. Todo esto lleva a una transformación interior. En todo auténtico viaje espiritual hay un paso por la Cruz. El viaje espiritual es una gracia. En él se deja que Dios haga de nosotros lo que Él quiera. Hay que dejarle hacer a Él. Dios nos puede transformar en cualquier momento.

Así vivió Dorothy Day su vida en Dios y así nos ha legado su testimonio en sus dos libros: “La Larga Soledad” y “Mi conversión”. Os animo a acercaros a esta gran mujer, sierva de Dios. Una vida apasiónate al servicio de Dios y de los más desfavorecidos de la sociedad. Dorothy Day fue una mujer en búsqueda que encontró la respuesta de su vida en los más necesitados y en los más pobres siguiendo siempre el ejemplo de Jesucristo.

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