“Echo de menos el apoyo que antes me daba rezar”

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Carta de una joven que ha hecho el Camino de Santiago junto con otros jóvenes dehonianos.

Querida Bea:

Te escribo esta carta porque realmente espero que de aquí a tres o cuatro años seas tú la que esté aquí sentada, con los pies llenos de ampollas pero emocionada por finalmente haber llegado a Santiago.

Esto es algo que te cansarás de oír en cuanto llegue a casa pero es que es verdad: el Camino es una experiencia única. Mejor dicho, es una experiencia única si tú te propones que lo sea.

Cuando este año llegué a Ribadeo tenía las expectativas muy bajas sobre este Camino. Sólo pensaba en volver a casa y quería que acabase cuanto antes porque sabía que no iba a ser como el Camino del año pasado. Y claro, no ha sido igual, y menos mal porque así me llevo una experiencia totalmente distinta, ni mejor ni peor.

Mi recomendación principal es que no te cierres. Supongo que irás con un grupo de amigos, pero si os abrís a conocer gente nueva os llevaréis momentos increíbles como algunos de los que hemos vivido este año.

Mi otro consejo es que no hace falta que estés todo el rato con gente. Yo he disfrutado mucho de los momentos en los que iba caminando yo sola durante un rato largo porque así podía pensar en mis cosas y replantearme otras muchas.

En cuanto a la experiencia religiosa, este Camino te va a ayudar a poner tus pensamientos en orden. Ya sé que tú y yo nunca hemos vivido la religión de la misma manera pero el Camino te ayudará a acercarte más a Dios, tú que eres creyente. A mí personalmente me ha hecho darme cuenta de que echo de menos el apoyo que antes me daba rezar. No digo que ahora sea una creyente profunda que vaya a ir a misa todas las semanas pero sí voy a intentar no volver a cerrarme en banda a la religión como he hecho estos dos últimos años. Así que si quieres, te invito a acompañare en ello.

También quiero decirte que te tomes en serio las reflexiones. En ellas me he replanteado muchas cosas y me he dado cuenta de que tengo que ser más justa con papá y, sobre todo, con mamá y ayudarles y hacerles caso mucho más que ahora, sin escudarme en los estudios para ayudar tan poco en casa.

Con todo, parece que el Camino son sólo experiencias positivas y, aunque en conjunto lo sea, no te voy a mentir, es duro. Ya no sólo por tener que madrugar y tender que andar X km con ampollas y dolores musculares, sino también a nivel psicológico. Más de una vez he estado a punto de llorar por desesperación, por ver que la etapa parecía eterna o por pensar que no iba a conseguirlo. Si esto te pasa te recomiendo que te juntes con varios compañeros y os pongáis a hablar de lo que sea o incluso a cantar.

En definitiva, no voy a dejar que termines el cole sin antes haberte convencido para que hagas el Camino, así que vete preparando para dentro de tres o cuatro años. Estoy convencida de que no te arrepentirás y querrás repetir.

Un beso

Blanca

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