El Acompañamiento Personal en el proceso de la Pastoral Juvenil Vocacional y Misionera

Novicio dehoniano
Novicio dehoniano

No creo que haya alguna congregación o pastoral vocacional para la vida sacerdotal o religiosa que no le dé un espacio sumamente importante al acompañamiento personal en cualquiera de sus imágenes: “acompañamiento espiritual”; “dirección espiritual”; “acompañar el proceso personal”, etc..

Sin embargo se impone una pregunta urgente: ¿Qué pretendemos con el acompañamiento personal dentro del proceso vocacional? En este punto sí surgen distintas respuestas que van desde el simple acercamiento del carisma concreto, la perfección en la vida espiritual o simplemente el desarrollo personal del/la joven.

Dependiendo del objetivo que nos propongamos así tendremos a la mano unos medios u otros. Hoy en día tenemos la suerte de contar con distintas escuelas de acompañamiento personal que pueden facilitar la tarea, acá en América Latina destacan tres principalmente: Rula (Colombia), Emaús (Perú), Cabarrús (Guatemala). Cada una tiene sus características más particulares pero cualquiera de las tres ofrece un camino adecuado para dos objetivos principales del acompañamiento personal:

– Conocimiento y desarrollo de la personalidad.

– Experiencia de la misericordia de Dios y búsqueda de su voluntad para la propia vida.

Para este paso de cómo realizar el acompañamiento nos puede ayudar bastante el Papa Francisco que en la exhortación apostólica “Evangelium Gaudium” en los números 169-173 nos da unas claves precisas:

– “Tenemos que darle a nuestro caminar el ritmo sanador de projimidad, con una mirada respetuosa y llena de compasión pero que al mismo tiempo sane, libere y aliente a madurar en la vida cristiana.”

“El acompañamiento espiritual debe llevar más y más a Dios, en quien podemos alcanzar la verdadera libertad.”

– “..procesos donde campea la prudencia, la capacidad de comprensión, el arte de esperar, la docilidad al Espíritu.”

“el arte de escuchar es la capacidad del corazón que hace posible la proximidad, sin la cual no existe un verdadero encuentro espiritual… escucha respetuosa y compasiva … con paciencia… «una pedagogía que lleve a las personas, paso a paso, a la plena asimilación del misterio».”

“El auténtico acompañamiento espiritual siempre se inicia y se lleva adelante en el ámbito del servicio a la misión evangelizadora.”

Cuando ya tenemos el camino marcado con el qué y el cómo, ahora se necesita discernir hacia donde nos dirigimos, es decir: vocaciones, ¿para qué vida religiosa? No podemos perder de vista que los jóvenes que vamos a acompañar serán los religiosos del futuro, no los del pasado, es decir, nuestro acompañamiento ha de estar enfocado en la vida religiosa que nos espera, no en la que nosotros hemos vivido o estamos viviendo.

Así la pastoral juvenil vocacional y misionera se fortalece en el acompañamiento personal y encuentra en él un medio para formar a los religiosos y religiosas de un futuro lleno de la misericordia de Dios.

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