El lavatorio, Miguel Ángel, SCJ

“Ante la puerta de entrada del convento de Mariabronn – un arco de medio punto sustentado en pequeñas columnas geminadas – alzábase, en el mismo borde del camino, un castaño, solitario hijo del mediodía que un romero habían traído en otro tiempo, árbol gallardo de robusto tronco. Su redonda copa pendía blandamente sobre el camino y aspiraba las brisas a pleno pulmón. Por la primavera, cuando todo era ya verde en derredor y hasta los nogales del convento ostentaban su rojizo follaje de nuevo, aún demoraba buen trecho la aparición de sus hojas” (Narciso y Goldmundo, Hermann Hesse)
La belleza se puede manifestar de múltiples formas, en ocasiones mediante relatos como el anteriormente mencionado donde la expresión escrita desentraña y explora la realidad natural y artística dotándola de esplendor, como si una imagen pudiese ser representada con toda precisión en nuestra mente, en otras mediante un fotograma, una danza, una oración o sencillamente en los trazos leves y diáfanos de un pincel. Este espacio artístico quiere manifestarnos un momento de encuentro frente al arte para contemplar ese fragor natural convertido en poema, narración, coreografía, filmación, documental, cuadro… que nos aproxima a ahondar en nosotros mismos sin otro interés que evocar un sentimiento, pensamiento, reflexión que nos puede ayudar a dejarnos interpelar por Dios, pues quien contempla participa de una adoración silenciosa.

 

De esta forma, conducidos por este tiempo primaveral, tiempo de floración y a la sombra de ese renombrado castaño del relato, este lugar artístico quiere crecer despacio pero sin pausa para aspirar las brisas del amplio mundo artístico del que tú también puedes ser protagonista.

Que mejor que comenzar este nuevo espacio mencionando una obra de un pintor conocido en estos últimos meses por la exposición itinerante que visita la pinacoteca del Prado hasta el próximo 13 de mayo dedicada a Jacopo Robusti más conocido en el mundo artístico como Tintoretto (1518 – 1594) por el oficio de tintorero de su padre. Tintoretto posee un estilo peculiar, sus lienzos dan la sensación de estar dibujados más que pintados, lo que llaman “la técnica dibujística”. Pintor que manifestó en sus lienzos la valentía y la imaginación dando en sus composiciones religiosas toques que resultaban completamente novedosos a la iconografía convencional.

La obra del lavatorio de los pies (1548-49) de Tintoretto destaca por la presencia de un protagonista que no esta en el centro de la pintura sino arrinconado en una esquina del cuadro, arrodillado humildemente ante los pies de Pedro junto a Juan que permanece atento con el aguamanil, no es otro que Jesús. Mientras tanto en otro lugar del cuadro, en una acción marcada por un rápido movimiento otro apóstol se dispone a tirar de las resistentes calzas de un desafortunado discípulo incapaz de descalzarse por sí mismo. Esta escena que tan rigurosamente ha sido tratada en múltiples pinturas del momento parece que guarda a los ojos de Tintoretto un aire cómico, que no quita o reduce el valor del amor fraterno de Cristo cuando lava los pies a cada uno de los doce apóstoles. Sino que la obra presenta un efecto chocante donde la arquitectura se presenta como la de su propia época (s. XVI) mezclada al mismo tiempo con los rostros, gestos y ropas de los apóstoles de antaño. Al fondo podemos atisbar la Venecia de la época donde un canal se asoma tras la mesa donde se festeja una noche especial para el mundo cristiano, delante de la mesa como testigo mudo del acontecimiento, un perro observa la ajetreada escena que se desarrolla en un espacio arquitectónico desconocido, donde las baldosas y las grandes columnas han sustituido las humildes chozas de los pescadores de Galilea.

Tintoretto pintó esta obra para la iglesia de San Marcuola. Tras su marcha, sin saber muy bien el origen, a la colección de cuadros de Carlos I de Inglaterra. Felipe IV compró el lienzo para el Escorial. No perdamos la oportunidad de visionar esta pintura con unos ojos distintos.

Miguel Ángel Millán Atenciano , SCJ
 

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