El nuevo templo del Sagrado Corazón de Jesús

"El nuevo templo del Sagrado Corazón de Jesús – La puesta de la primera piedra en Piazza d’Armi"

Así se titula el artículo de "El Reino del Sagrado Corazón de Jesús" de junio de 1920. De hecho, el nombre del templo por tantos años deseado por el P. Dehon sufrió a lo largo de los años muchos cambios, pero con la erección a parroquia, su título oficial será Templo Parroquial del Sagrado Corazón de Cristo Rey Pacífico.

El 27 de febrero de 1920 el periódico anuncia el inicio de los trabajos para la construcción en la Plaza d’Armi, "uno de los mejores barrios de Roma, [que]… cada día más se desarrolla y más se puebla. Le faltaba aún una iglesia donde los fieles del nuevo barrio pudiesen reunirse para cumplir los propios deberes religiosos con facilidad."
Después vino la ceremonia de la puesta de la primera piedra el 18 de mayo de 1920 donde "el ilustre sociólogo P. León Dehon" tiene el discurso oficial referido en "Il Regno del Sacro Cuore" de junio de 1920 (reproduciendo un artículo del Osservatore Romano): “El Santo Padre decía en el día en el que fue promulgado el decreto de canonización de Sta. Margarita María, que esta fecha habría debido señalar el principio de una nueva efusión de gracias, y el inicio del reino del S. Corazón que la fe de los católicos espera y atiende como una era de paz, de caridad, de reconciliación entre las naciones y las clases de la humana sociedad. Este templo deberá señalar el recuerdo de esta fecha y nuestra confianza en este reino bendito”.

La terrible experiencia de la Guerra (1914-1918) como también el atormentado tiempo de la postguerra están bien presentes en el título del templo como en el discurso del P. Dehon, cuando continúa diciendo:

"El Corazón de Jesús no es sino paz y caridad: corramos todos, pueblos y fieles, a alcanzar esta mística fuente, que Nuestro Señor quiere abrir más ampliamente en nuestras almas en esta época de fiebre y de intranquilidad. ‘Venid todos a mí’, nos dice Él, ‘trabajadores, almas sufrientes, naciones probadas."

La recogida de los medios financieros necesarios será uno de los últimos apostolados del p. Dehon en los últimos años de su vida, trabajo fatigoso y no siempre con resultados generosos: "Hago hacer y envío 4.000 cartas de cuestación a Francia y Bélgica para la obra de Roma. Los recursos vienen, modestos y lentos" (NQT XLIII/1920, 122). Aún en el día de su muerte, sobre su mesa de trabajo se encontraban cartas de cuestación, que preparaba todas las mañanas.

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