El P. Dehon, hombre de Iglesia en el Corazón de Jesús

EL PADRE DEHON, HOMBRE DE IGLESIA EN EL CORAZÓN DE JESÚS
(por el P. Manuel Gomes Barbosa scj, El Padre Dehon, hombre de Iglesia)

¡Mis queridos hijos!
¡Os dejo el más maravilloso de todos los tesoros: el Corazón de Jesús!
Con estas palabras, el Padre Juan León Dehon inicia el testamento espiritual que legó a los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús y a todos los que quieran centrar su vida en el Corazón de Jesús.
El Corazón de Jesús fue la fuerza interior que movió continuamente al P. Dehon. Como hombre de la Iglesia de su tiempo, contribuyó a que el Corazón de Jesús reinase en las almas y en las sociedades. Solo con eso, luchó por ese proyecto, intentó que se hiciese realidad. Lo hizo a través de la contemplación, por medio del silencio interior, a través de una intensa vida contemplativa. Lo hizo también por medio de la acción apostólica, de la lucha social.
Señala al Corazón de Jesús como el camino del hombre, como el camino de la Iglesia, como el camino de la sociedad.
El P. Dehon se convierte en obrero del reino del Corazón de Jesús como respuesta a los interrogantes del corazón humano. Conversión personal y justicia social: los cimientos del reino se asientan en la práctica de estas dimensiones.
La Iglesia hunde sus raíces en Cristo, en su Corazón, en el Amor que transforma los corazones y las sociedades. La Iglesia debe luchar por compartir, por el amor, por las condiciones justas en el trabajo, por la vivienda para todos… La Iglesia señala hacia el reino del Corazón de Jesús que debe comenzar en los individuos, penetrar en las familias y envolver a toda la sociedad.

 

“Es necesario que el culto al Corazón de Jesús, iniciado en la vida mística de las almas, descienda y penetre en la vida social de los pueblos. Él traerá el soberano remedio para los males crueles de nuestro mundo moral” (Oeuvres Sociales I, 3).
Bebiendo de la fuente que es el Corazón de Jesús, el P. Dehon como hombre de Iglesia practica la contemplación en la acción y la acción en la contemplación. Sólo así tiene sentido el ser y el actuar de la Iglesia, en una atención constante al hombre. Como dice uno de sus discípulos de hoy: “Lo que hacía falta era arremangarse. El problema de su Iglesia no eran las ideas o directrices, era la fe en la persona y el coraje de cambiar lo que debía ser cambiado… Era necesario “mancharse” con la política para cambiar la Sociedad, pero antes de eso era urgente hacer el corazón humano semejante al de Jesús” (P. Zezinho, Por causa de um certo reino, 26).
El amor del Dios vivo se hace presente en el amor del Corazón de Cristo, el Corazón de Jesús, aquel que nos llama y nos congrega en la Iglesia; en las palabras iluminadas del P. Dehon: “El Corazón de Jesús es el sol que nos ilumina a través de su Iglesia, esta Iglesia que Jesús concibió en la atención de su Corazón por nosotros, que él adquirió y fundó por la sangre de su Corazón. El Corazón de Jesús aparece en el seno de la Iglesia como el astro que todo lo ilumina, todo lo anima y todo lo vivifica” (Oeuvres Spirituelles I, 504).
¡La Iglesia es generada en el Corazón de Jesús, la Iglesia quiere extender el reino del Corazón de Jesús en las almas y en la sociedad, la Iglesia lucha por la promoción de los valores del Reino, como la vida, la dignidad, el bien, la verdad, la justicia, el amor, la paz…, la Iglesia construye la civilización del Amor!
El P. Dehon no es el único en esta lucha, es cierto. Pero, en su tiempo, la gran novedad de su propuesta se encuentra en el compromiso, sin pausa y sin cansarse, por la reflexión y por las acciones tendentes a construir el reino del Corazón de Jesús en la sociedad. Está comprometido en la fidelidad al Corazón de Jesús, como auténtico profeta que tiene el coraje de ir contra corriente. Esto en un mundo que se regulaba casi exclusivamente (¡tal como hoy!) por las leyes de la economía. El P. Dehon anuncia el camino radical del Evangelio y del Corazón de Jesús: “Sólo el Corazón de Jesús puede traer a la tierra la caridad perdida. Sólo él reconquistará el corazón de las masas, el corazón de los obreros, el corazón de la juventud. Esta nueva conquista de los corazones comenzó a manifestarse con el Sagrado Corazón” (Oeuvres Sociales I, 5).
El Padre Dehon, que en su próxima Beatificación será propuesto a la Iglesia como ejemplo de santidad, termina su testamento espiritual, escrito en 1914, con una oración centrada en el Corazón de Jesús: “Ofrezco una vez más y consagro mi vida y mi muerte al Sagrado Corazón de Jesús, por su amor y según todas sus intenciones. Todo por vuestro amor, ¡Oh Corazón de Jesús!
 

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