El p. Manuel Briñón destaca la Misericordia como clave para hacer presente el Corazón de Jesús en nuestro día a día

P. Manuel Briñón
P. Manuel Briñón

Mañana viernes, 3 de junio, celebramos el Día del Sagrado Corazón de Jesús. Hemos hablado con el p. Manuel Briñón, Superior del Colegio Padre Dehon de Novelda, para profundizar un poco más en este día, sus orígenes y significado, así como en las recomendaciones para que el Corazón de Jesús esté siempre entre nosotros.

Según el p. Manuel Briñón los orígenes de esta festividad “es una devoción que surge siglos atrás, ya por la Edad Media, pero fundamentalmente va a tener un gran impulso a partir de las revelaciones a Santa Margarita María de Alacoque en su convento de Paray-le-Monial en el año 1673. Entran en esta historia distintos acontecimientos y personas que nos llevarían hasta el día de hoy: San Claudio de la Colombière; la compañía de Jesús; de forma particular se puede recordar al P. Hoyos, a quien el Corazón de Jesús le reveló que reinaría en España, y es en el reinado de Alfonso XIII cuando se consagra España al Sagrado Corazón. No vamos a entrar en lo ocurrido después en el monumento levantado con tal efeméride en el Cerro de los Ángeles, en Getafe; la Obra de la entronización del Sagrado Corazón en los hogares, con repercusiones en todo el orbe; San Pío de Pietrelcina, así como el mismo venerable P. Dehon, promovieron a principios del siglo XX el concepto de oración dirigida al Sagrado Corazón de Jesús,… sería una larga lista la que nos ocuparía y demostraría la expansión y arraigo de esta devoción”.

“La Liturgia de la Iglesia otorga la ‘categoría’, se me permita la expresión, de Solemnidad a esta fiesta, es un día de alabanza a Dios Padre por el amor que nos ha tenido expresado totalmente en la figura del Hijo, que entrega su vida por amor para rescatarnos del pecado, para hacernos saber que su amor sigue derramándose en nosotros, porque es una fuente inagotable de misericordia a la que podemos acudir para curar las heridas del alma, las que cada cual tiene en su interior y para las que no hay otra medicina. ¡Cuántas heridas en las vidas de las personas que sólo encuentran sanación en el amor misericordioso de Dios!” añade el Superior del Colegio Padre Dehon.

Por ello, nos indica que en este día, los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús renuevan su Consagración al Señor, con la humilde pretensión de asemejarse a Él y poder llegar a tener los mismos sentimientos de Él, como dice San Pablo en su carta a los Filipenses. “Es un día especial porque nos lo recuerda el calendario litúrgico, y si cabe, hacer una demostración pública de nuestro gozo y gratitud al Señor por todo lo que nos está dando, pero es que esa es nuestra actitud de cada día” aclara el p. Manuel Briñón.

Asimismo, ha destacado la vinculación de este día con el P. León Dehon ya que fue el fundador de la Congregación que lleva por titular al Sagrado Corazón de Jesús. “Personalmente considero un místico a este hombre que ha descubierto en el Corazón de Cristo traspasado por la lanza el símbolo perfecto de la entrega total de Dios. Dehon nos quiere hacer entender que, como la lanza de Longinos, hemos de llegar al centro del Corazón de Dios, no quedarnos en lo que le rodea. Igual que Santa Teresa nos anima a llegar a la morada última, a la estancia más íntima del castillo, donde mora Dios, León Dehon quiere que sus religiosos sean contemplativos en la acción, es decir, descubrir que todo lo que hacen debe estar impregnado de amor. Y esto nos obliga a mucha humildad, por lo que debemos dejar nuestra apetencias personales para someter nuestra voluntad a la Dios, que nos quiere como instrumentos para estar al servicio de la Iglesia de Jesucristo. Ya me gustaría tener la vivencia, la intuición y al amor del Padre Dehon hacia Jesucristo, pero eso es una gracia que sólo pueden experimentar los místicos, y a eso debemos aspirar, debe ser una experiencia indescriptible”.

Misericordia como actitud principal

Como padre dehoniano, el p. Manuel nos da algunas recomendaciones para celebrar este día, “lo principal es vivir esta fiesta desde el interior. Los fuegos artificiales y los farolillos de papel son adornos para una fiesta que pasa y son expresión de alegría de un momento. Lo bonito es que con lo que adornemos hoy nuestro corazón: la Palabra de Dios, la oración y la participación en la Eucaristía, así como la adoración eucarística que como cada día hacemos, alegren nuestra vida y nos ayuden a seguir sirviendo con alegría en nuestro trabajo. Es decir, recordar a través de la Liturgia el amor de Dios que ha obrado maravillas en nosotros, nos queda para siempre”.

Y ante la pregunta de cómo hacer presente el corazón de Jesús en nuestro día a día, el p. Manuel Briñón lo tiene claro: “¡MISERICORDIA!  Fue una alegría inmensa que el papa Francisco nos diese un toque de atención a los cristianos, a todos, para recordarnos que es la actitud principal del ser cristiano y que nos ayuda a ser conscientes de que está muy presente en lo que hacemos. Un giro de tuerca en esta devoción al Corazón de Jesús es la que parece haber tomado mucha fuerza ahora con el nombre de Divina Misericordia ¿qué es sino el mismo Corazón de Jesús? Y es que da igual el nombre que queramos dar en nuestra devoción particular… si es que es el mismo Jesús al que se le da distintos nombres, pero que si nos lleva a vivir el Evangelio de Jesucristo, va a confluir todo en el Amor. Por tanto, Congregaciones, asociaciones, cofradías, hermandades, etc… que tengan en su titular a Jesucristo deben aterrizar en obras de misericordia, no quedarnos en la estratosfera, o en la nube…”.

Agradecemos a p. Manuel Briñón su atención para acercarnos un poco más al sagrado Corazón de Jesús.

 

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