En el corazón de los Andes

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La vida religiosa implica estar siempre disponible, con el corazón y la mente abiertos, atentos a la escucha de los signos de los tiempos para descubrir la voz de Dios en cada momento de la historia. Los dehonianos en Ecuador queremos vivir nuestra vocación de servicio desde la disponibilidad. En el mes de febrero del presente año, reunidos en el Consejo de Distrito, reflexionamos sobre nuestra misión y obras y la conveniencia de hacer algunos cambios con el propósito de dinamizar nuestra misión y volver a apostar fuerte por el acompañamiento y formación de los jóvenes que se plantean su vida desde la vida religiosa dehoniana. Es así que pensamos que el P. Pedro Jesús Arenas era la persona adecuada para asumir la responsabilidad de formador de estos jóvenes. Esto implicaba buscar un nuevo párroco para Santa María de la Argelia (nuestra parroquia en Quito). El Consejo del Distrito scj en Ecuador creyó que la persona indicada era yo.

Después de estar 17 años en Bahía de Caráquez, en la Costa, el cambio ciertamente es grande, por el clima, la altitud de Quito (2.800m sobre el nivel del mar), una ciudad y forma de trabajar diferentes (la costa y la sierra parecen dos países diferentes)… Ciertamente, todo cambio es un reto y a la vez una oportunidad de crecimiento. Asumí la responsabilidad con ilusión, también con una cierta tristeza (no puedo ocultarlo porque han sido muchos años viviendo y trabajando en Bahía). En este último año estaba al frente de la casa de formación para jóvenes “Domus Cordis”, proyecto que continuará la comunidad de Bahía y especialmente el P. Edson Pachecho, religioso dehoniano brasileño que trabajaba en Quito y se incorpora a la comunidad de Bahía.

El 5 de junio de 2016, fiesta del Sagrado Corazón de Jesús, tuvo lugar mi toma de posesión como párroco en la parroquia Santa María de la Argelia. Es un barrio del sur de Quito con aproximadamente 50.000 habitantes. La Parroquia cuenta con 10 comunidades (capillas) extendidas en toda la geografía del sector, un sector montañoso que hace que la pastoral sea ciertamente un reto. Llegué a Bahía dos días antes del 5 de junio y la parroquia había preparado una bienvenida con una caminata por los diferentes sectores. Fui recibido con mucho cariño y calor. Los diferentes grupos y comunidades de la parroquia se hicieron presentes con entusiasmo, pero a la vez con una cierta tristeza por la despedida del P. Pedro Jesús Arenas, anterior párroco.

He descubierto, en este mes como párroco, una parroquia con mucha vida, dinámica, con muchos grupos y movimientos muy identificados con la parroquia y el trabajo pastoral, una parroquia misionera que camina con muchas ganas y alegría. Muchos jóvenes con ganas de ser acompañados y comprometidos en las diferentes actividades parroquiales. Proyectos a nivel social muy comprometidos con la realidad de pobreza nuestros barrios: Comedor social Santa María, Callejeros (grupo que sale de noche por las calles de Quito a llevar un café caliente y un poco de esperanza a los mendigos que duermen en la calle, personas abandonadas que recurren al alcohol, etc…); Microcréditos para personas que quieren salir adelante con sus negocios y microempresas.

Como todos saben el 16 de abril, Ecuador sufrió uno de los terremotos más destructivos de su historia, especialmente en la Costa ecuatoriana. En Quito se sintió muy fuerte el terremoto pero no hubo destrucción ni material ni de vidas humanas. El terremoto afectó de lleno a la ciudad de Bahía de Caráquez (se estima que el 70% de la ciudad está destruida). Quiero aprovechar este artículo para agradecer de nuevo a todas las personas que han sido solidarias. Necesitamos que sigan siéndolo. Bahía necesita ser reconstruida y para eso es imprescindible la ayuda internacional y especialmente la ayuda de las personas que de una u otra manera se sienten cerca de la misión dehoniana en Ecuador. Ahora la ayuda más necesaria es para la reconstrucción de casas, obras dehonianas que han sido afectadas severamente: comedor P. Dehon, capillas, centros de pastoral. Estamos muy agradecidos por la solidaridad pero nos atrevemos a pedir que no se olviden de nosotros y sigan colaborando económicamente con nuestra misión.

Desde Quito, corazón de los Andes, nueva misión, nuevos retos. Esta es la misión dehoniana: estar donde el corazón te lleve, y a mí me trajo a Quito.

benjamin Ramos

 

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