“En Mozambique voy a vivir una experiencia única e inigualable”

Susana Somodevilla, junto a un grupo de alumnos del colegio Sagrado Corazón de San Javier.
Susana Somodevilla, junto a un grupo de alumnos del colegio Sagrado Corazón de San Javier.

Este sábado, 6 de agosto, Susana Somodevilla se marcha a Mozambique dentro del proyecto “Voluntariado Dehoniano Internacional”, donde va a estar un mes realizando varias actividades en Invinha, un pequeño pueblo de la región de Zambézia, cuya capital es Quelimane. Allí va a ser acogida por unas religiosas, junto a voluntarios italianos, donde van a realizar varias actividades en el centro de niños “Speranza”, visitarán la escuela “Scola Nossa Senhora das Vitorias”, participarán en actividades con niños y familias necesitadas.

A lo largo del verano, un grupo de voluntarios Dehonianos va a participar en proyectos en Ecuador, Camerún y Mozambique. ¿Por qué se decantó por este país africano? Así nos lo cuenta Susana: “Hace tres años el p. Ángel Alindado me propuso ir a Ecuador y en marzo de este año el p. Francisco Javier Henríquez me preguntó si tenía ganas. Este año participé como monitora en la Pascua Juvenil Dehoniana y fue un reto para mí, aunque anteriormente la había vivido desde la otra parte, pero iba pensando en la decisión y sentía que no debía ir a Ecuador, algo me llamaba la atención de Mozambique, pensé que hay algo en ese país esperándome. No conozco allí a nadie, no conozco su cultura, aunque el idioma —se habla portugués— me encanta porque he estado un tiempo en Brasil, pero entiendo que son un cúmulo de cosas las que te llevan al destino. Uno de mis mejores amigos sí ha estado en Mozambique, y al regresar de allí comenzó a montar una ONG, regresó totalmente cambiado de allí. Diría que me he decantado por un cúmulo de casualidades”.

Invinha
La mayoría de la estancia en Mozambique, Susana estará en la localidad de Invinha.

Durante los meses de verano es cuando se llevan a cabo las Misiones de los Voluntarios, aunque detrás hay un tiempo de formación durante un año. “Creo que ha llegado mi momento”, señala Susana, que anteriormente vivió en Brasil una experiencia que le marcó. “El año pasado estuve en Brasil y allí viví una gran experiencia. No formé parte del voluntariado pero en Río de Janeiro conocí a gente que vive en una pobreza extrema en las favelas. Esa experiencia te hace madurar para ser lo que eres hoy en día. En su día pensé que no era mi momento, tenía temor y aunque no deja ahora de darme miedo creo que va a ser una experiencia única e inigualable”. Sin embargo, sí está segura de sí misma. “En la vida hay que estar bien con uno mismo. Cuando estás seguro de ti mismo de lo que quieres aportar y aprender, cuando vas a un sitio y quieres compartir tu vida, todo sale rodado. No hace falta nada más. Hace un año te hubiera dicho que no era capaz de ir, pero es una experiencia que te cambia la vida. La gente que ya ha participado en una misión así y me han transmitido su testimonio es algo renovador, resetea la cabeza. Una de las reflexiones que me marcó de los testimonios y me motivó ha sido escuchar que en esas experiencias aprendes a deseuropeizarte. Todo el mundo que va… vuelve feliz. Un viaje así te marca, la motivación es máxima”, añade.

Zonas en Mozambique en las que va a estar realizando su Misión.
Zonas en Mozambique en las que va a estar ayudando.

Susana lleva varios años vinculada al colegio Dehoniano Sagrado Corazón de San Javier, participando en varias Pascuas Juveniles y en Encuentros Dehonianos como monitora del grupo de la localidad murciana, y los últimos meses ha sido integrante del grupo Friends, así como en las acciones solidarias, algo que considera como “fantástico”. Anteriormente estudió en el colegio Dehoniano Fray Luis de León, de Madrid, y cuando tenía ocho años escuchó el testimonio de la misionera Laura Viñas, desde entonces sabía que en algún momento participaría de una misión. “Ese momento lo tengo muy marcado y ahora ha llegado mi momento”, concluye Susana, que antes de partir hacia Mozambique quiere agradecer al p. Ángel Alindado y al p. Raúl del Val por todo el apoyo que ha recibido, así como de forma especial a la Comunidad Religiosa del colegio Sagrado Corazón de San Javier, “gracias sobre todo al padre Henry por todo el apoyo y la confianza que ha tenido siempre en mí. En el colegio me siento totalmente acogida y apoyada por el equipo de profesores y pastoral. De buen nacida es ser agradecida y tanto a Mari Tere, a Antonia, al p. Luis Chocarro, a todo el mundo en el colegio les doy las gracias por haberme dado la oportunidad de cumplir un sueño que tenía desde los ocho años”.

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