Encuentro Taizé

“Jésus le Christ, lumiére intérieure, ne laisse pasmes tènébres me parles. Jésus le Christ, lumiére intérieure, donnemoi d´ accueillir ton aamour. ”
He tenido la suerte de disfrutar unos días de estas vacaciones de Navidad en el encuentro europeo de Taizé en Bruselas o, como verdaderamente se vive, peregrinación de confianza a través de la Tierra en Bruselas. Las palabras de arriba son de un canto de Taizé que hemos cantado estos días y que no tenia ni idea de lo que significaba, solo “Cristo Jesús”, solo sabia que le decía algo a Jesús y por lo hermoso que sonaba también tenia que serlo. Yo escuchaba a todos los que estaban allí, como diez mil personas, y me hacia sentir que con esas palabras que se repetían no odia decir nada mas profundo y sincero.
El primer día nos distribuyeron y el grupo se dispersó por toda la ciudad. Cuando llegamos a la parroquia, nos acogieron como si fuéramos parte de aquella comunidad y nos alojaron en familias. La chica nos recibió con una bonita sonrisa, nos hizo sentir a gusto, como si estuviéramos en casa de un buen amigo, nos dio lo mejor que tenía, las mejores camas, la mejor calefacción, y hasta las llaves de la casa. La chica trabajaba enseñando danza contemporánea a niños discapacitados, vivía con lo justo y alguna vez contaba experiencias que la llenaban (y hacía un gesto que parecía que iba a echar a volar). Cuando había que coger el metro, que iba siempre abarrotado, se notaba que la gente se miraba a la cara, que todos, fueran del encuentro o de la ciudad, estaban atentos a los demás, por los acelerones del metro, por si alguien no podía subir las maletas…
He cambiado la emoción de entrar en un nuevo año cargado de ilusiones y proyectos por vivir durante unos días en una ciudad donde la confianza no era libertad para hacer lo que te de la gana, sino sentir como hermano a cualquier persona.
Al final las palabras del canto es lo que me ha quedado de lo que viví en el encuentro. No querer dejar de vivir esa confianza y volver con esperanza, porque vi que mucha gente confía en Jesús de Nazaret, que mucha gente es sensible a las necesidades del mundo y porque la peregrinación de confianza continua donde yo vivo, porque al principio nos podemos encontrar con sombras y tinieblas pero pronto notamos que algo se enciende en nosotros y pedimos confiando en Jesús que en nosotros solo hable su amor.

“Cristo Jesús, Oh fuego que abrasa, que las tinieblas en mi no tengan voz. Cristo Jesús disipa mis sombras y que en mi solo hable tu amor”.

Jesús Herrero, Postulante SCJ

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