Entrevista a Eduardo Gómez Martín, próximo diácono SCJ

ORDENACIÓN DE DIÁCONO DE EDUARDO GÓMEZ MARTÍN, scj

Eduardo Gómez Martín (28 años), natural de Alba de Tormes, es religioso de la Congregación de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús (SCJ) desde 2001. Será ordenado diácono el 27 de noviembre en la parroquia de Nuestra Señora del Buen Suceso de Madrid por monseñor Juan Antonio Martínez Camino, obispo auxiliar de Madrid. En esa misma celebración, el ahora diácono, Ángel Alindado Hernández, será ordenado presbítero. Desde este curso Eduardo, está destinado como Secretario de la Curia Provincial y es profesor en ESIC-Pozuelo de Alarcón.

– Dínos, Eduardo, ¿qué supone para tí, ser ordenado diácono?

Pues como decirlo, supone un regalo grande. Es un momento especial en mi vida que me da la posibilidad de servir mejor a la Iglesia. Hay mucha gente que necesita escuchar una buena noticia, una palabra de ánimo, aliento y esperanza.

– ¿Qué raíces te unen a Alba de Tormes?

Me unen las raíces naturales, es decir, la familia, los amigos, la gente conocida… que me han apoyado, de un modo o de otro, durante todos los momentos de mi vida y han hecho posible que hoy pueda dar un paso como éste. No es que sea un gran paso, aunque en nuestros días resuene de un modo especial, simplemente es una forma de entregar la vida como otras muchas.

– ¿Cuál ha sido tu recorrido desde que acabaste tu etapa educativa en el Seminario San Jerónimo hasta el día de hoy?

Después de mi etapa en San Jerónimo decidí ir al noviciado de los PP. Reparadores, con quienes había crecido los últimos años. Después, sentí una llamada especial para entregar mi vida al Señor y al Reino e hice la primera profesión religiosa como reparador. Tras tres años de formación inicial y comenzar a estudiar Teología, me destinaron durante dos años a un colegio-seminario en Puente la Reina como formador y acompañante de algunos chavales. Posteriormente volví a Salamanca, a la casa de formación, y allí terminé los estudios teológicos para empezar la licenciatura en Derecho canónico. A su término he sido destinado a Madrid, a la Curia provincial de los SCJ como secretario, donde me encuentro hoy.

 

 

 

– Hablemos de tu afición a la música, ¿cómo de importante es el canto para la Iglesia?

¿Cómo de importante? pues mucho, porque a veces los hombres sólo somos capaces de experimentar y expresar los grandes sentimientos a través de lo que es bello. La música, la pintura y el arte en general son vías para acceder a Dios.

– Has estudiado la Licenciatura de Derecho canónico, ¿en qué consiste ser canonista?

Ser canonista hoy no tiene buena fama, pero para mí ha sido muy importante. Consiste en ser consciente de que la Iglesia, a parte de su dimensión espiritual tiene una parte, no despreciable, que está constituida a modo de cuerpo también social y visible y por tanto necesita de normas que ordenen correctamente todo el ejercicio de las funciones a ella confiada. Algunos piensan que la única ley que debe regir a la Iglesia es la del “amor” y es verdad; el problema es que cada uno entendemos por amor una cosa distinta y por tanto necesitamos un fundamento que nos haga huir de la subjetividad que siempre es arbitraria.

– ¿Cómo ves tu nueva etapa de profesor en ESIC- Pozuelo?

Mi presencia en ESIC se convierte en una oportunidad de acceder al mundo universitario donde muchos jóvenes se emplean en el estudio y la capacitación profesional. Tener parte en la formación de los futuros empresarios de nuestro país es una excepcional ocasión para poder transmitir algunos valores que en ocasiones parece que están al margen.

– Finalmente, piensa en los jóvenes, que cómo tú ha hecho, se plantean la vida religiosa o sacerdotal, ¿qué les dirías hoy?

Les daría mucho ánimo y les diría que no tengan miedo. Entregar la vida por completo a Jesucristo merece la pena y hace muy feliz. Las luchas y los problemas siempre nos acompañarán, pero la presencia de Aquel que nos sostiene es mucho más fuerte de tal modo que convierte, en ocasiones, nuestras debilidades en fortalezas, nuestras dudas en certezas.

Pues muchas gracias por tu tiempo, ánimo en tu nueva etapa vital, que sea una expreriencia provechosa, de servicio, de aprendizaje y que pronto volvamos a encontrarnos para celebrar el siguiente paso, el sacerdocio, un fuerte abrazo.

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *