ESCUCHAR, ejercicio difícil pero vital

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

Cuando estaba a punto de enviar mi participación en este blog sobre  Educación y Familia, como suele ocurrir en estos casos, me di cuenta de que mi contribución era demasiado teórica y tal vez, también,  distante de lo que se espera sea una participación en  este tipo blog. Por esto, rápidamente, y con el tiempo pisándome los talones me he puesto a reescribir aquello que tenía escrito.

Siempre que tengo ocasión, recomiendo a mis alumnos que hagan un ejercicio muy sencillo que consiste básicamente en ESCUCHAR. Porque estoy convencido de que en estos tiempos que nos toca vivir tenemos todos, un gran déficit de atención y serios problemas auditivos. A mi parecer estas dificultades acústicas tienen mucho que ver con dos actitudes básicas que inundan nuestra sociedad y que difícilmente son identificables y diagnosticables por un otorrinolaringólogo:

– Por una parte, el ENSIMISMAMIENTO, que nos impide que escuchemos lo que ocurre a nuestro alrededor porque estamos muy “centrados” en nosotros mismos. Los auriculares, los sistemas de audio, los móviles que sirven para casi todo (menos para hablar), entre otros dispositivos, lejos de ser facilitadores de escucha se están convirtiendo cada vez más en obstáculos de comunicación. Es sorprendente que cuanto más inteligentes son nuestros teléfonos móviles menos son usados para incrementar nuestra comunicación. Es curioso ver cómo nuestros jóvenes se reúnen en torno a un banco del parque y, aunque están todos juntos a menos de dos metros de distancia, no hablan entre sí sino que se “comunican” a través del teclado de un móvil. El fruto de todo esto es que, aunque parezca paradójico, nuestra sociedad (y por lo tanto también nuestros jóvenes) sufre de incapacidad de comunicación.

– Por otra parte, el ENAJENAMIENTO también dificulta el que podamos escucharnos unos a otros. Lo que impera en esta  actitud es la distracción, la falta de atención. La despreocupación de lo que ocurre a nuestro lado no es ya fruto de centrarnos en exceso en nosotros mismos sino todo lo contario. Podríamos decir que el significado metafórico de la enajenación es salir de nosotros mismos, perdiendo el autocontrol porque nos privamos del uso de los sentidos, de la razón y del juicio. Esta dejación de una de nuestras capacidades nos aleja de nuestra condición de ser humano y nos sitúa a nivel de la irracionalidad. Detrás de esto están las ideologías ultras, los fanatismos, las sectas, etc.

Nuestra sociedad, y por lo tanto nuestros jóvenes, puede bascularse o bien hacia el ensimismamiento o bien hacia la enajenación. Ambos extremos son peligrosos. Es necesario que nuestra sociedad, y por lo tanto nuestros jóvenes, se eduque, se ejercite en la capacidad de ESCUCHA. Lo mismo que se va al gimnasio para tonificar, mantener o recuperar los músculos sería muy deseable que existiesen academias o centros de entrenamiento que nos ayudasen a recuperar, fortalecer y proteger nuestro tímpano y nuestra cóclea.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *