Esperanza, profecía y cercanía

Instantes previos al discurso realizado este lunes 1 de febrero por el Papa Francisco
Instantes previos al discurso realizado este lunes 1 de febrero por el Papa Francisco

El Santo Padre Francisco, en el discurso realizado este lunes ante 5.000 religiosos y religiosas recibidos en audiencia, invitó, en el día de la ‘Vida Consagrada’ a vivir bajo los tres pilares más importantes: la esperanza, la profecía y la cercanía.

Las diócesis de toda España han celebrado este martes 2 de febrero la XX Jornada Mundial de la Vida Consagrada y la Clausura del Año Jubilar, este año con el lema: “La vida consagrada, profecía de la Misericordia“. Con este motivo, el Santo Padre Francisco celebró una Santa Misa con los miembros de los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica el pasado lunes, clausurando el Año de la Vida Consagrada que se inició en Adviento de 2014.

El Santo Padre Francisco, en el discurso realizado este lunes ante 5.000 religiosos y religiosas recibidos en audiencia, invitó a vivir bajo los tres pilares más importantes: la esperanza, la profecía y la cercanía. Respecto a la esperanza, el Papa reiteró la necesidad de liberarse de todo lo que tenga que ver con el dinero, la esperanza está en el Señor.

Para el pilar de la “profecía”, el Santo Padre Francisco centró su discurso en el tema de la “obediencia”, una obediencia fuerte pero no militar, una obediencia de dar el corazón: “esto es profecía. Es decir a la gente que hay un camino de felicidad, de grandeza, un camino que te llena de alegría, que es el camino de Jesús. Es la manera de estar cerca de Jesús”, señaló.

El tercer pilar principal que marca la vida consagrada es la cercanía, con la finalidad de “acercarse y entender la vida de los cristianos y de los no cristianos, los sufrimientos, los problemas, las cosas que sólo se entienden si un hombre y una mujer consagrados se hacen prójimos”. La vida consagrada debe conducir a la cercanía con la gente, la cercanía física, espiritual. Seguir a Cristo significa en sí mismo a los heridos que nos encontremos en el camino, estar cerca de la gente, compartir sus alegrías y sus penas, mostrar en nuestro amor el rostro paterno de Dios.

Más de 5.000 religiosos y religiosas vivieron en primera persona el discurso del Papa Francisco
Más de 5.000 religiosos y religiosas vivieron en primera persona el discurso del Papa Francisco

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