Sergio Sújar nos cuenta su experiencia en el Camino de Santiago

Camino-Santiago

Hace un mes más o menos estuve a punto de echarme atrás y no ir a hacer el Camino de Santiago porque no estaba en mi mejor momento. Me dio un bajón y no me veía con ganas para hacerlo. Pero al final decidí que sí, lo iba a hacer, y ha sido sin duda una de las mejores decisiones que he tomado.

Camino-Santiago

El Camino ha sido una experiencia única. Vine con la expectativa de desafiarme física y mentalmente, reflexionar, y mejorar la relación con mis amigos. Fui con las expectativas altas y puedo asegurar que ha sido increíblemente mejor de lo que me esperaba, y me ha dado cosas que no pensaba encontrar. El camino es una de esas cosas que con la gente adecuada te marca de por vida y es una experiencia que tienes que vivir al menos una, sino varias, veces en la vida.

Estos 10 días han sido un poco una montaña rusa, anímica y físicamente , aunque la mayoría de momentos he estado arriba. Este tiempo me ha ayudado a reflexionar más, que es algo que, si nos paramos a pensar, nos cuesta bastante, y al ir mucho tiempo andando vas a tener si o si un rato en el que vas a encontrarte contigo mismo. He visto también que soy más fuerte de lo que pensaba, sobre todo mentalmente, pues en momentos en los que tenía la tentación de parar y dejar de andar, me obligaba a seguir y he visto que soy capaz de mucho más de lo que creo.

A parte de eso el camino es un momento para estar con tus amigos y forjar lazos que en cualquier otro momento no podrías . Y más aún con el grupo con el que fuimos, ya que eramos pocos y fuimos como una familia. Al final convives 24 horas con esas personas durante diez días y eso hace que las conozcas mejor y compartas muchas más cosas. Yo he conseguido pasármelo bien y conectar un poco más con mis amigos después de no haber tenido el mejor año posible. A parte he conocido gente increíble de Valencia con los que hay una amistad que espero se mantenga en el tiempo porque de verdad merecen mucho la pena y como ya he dicho, después del camino somos una familia. De no ser por el camino no les hubiera conocido.Camino-Santiago  Este camino no ha sido muy exigente físicamente pero sí más en lo anímico y me ha enseñado muchas cosas. Es un viaje duro donde cargas con una mochila llena a la espalda y al cabo de los días se nota el cansancio. Pero vale la pena todo ese esfuerzo solo por compartir tantos buenos momentos con la gente y por la satisfacción de llegar. Ese momento en el que entramos todos juntos a la plaza del obradoiro bua. No se me va a olvidar. Cuando llegamos a Santiago me emocione un poco al principio y me puse a mirar el pórtico de la catedral pasmado. Estaba hipnotizado. Y me emocione, me emocione mucho, y por primera vez en mucho tiempo lloré . No se si por el esfuerzo, por la emoción o porqué, pero el caso es que me desahogué. Eran lágrimas de felicidad, por haber conseguido llegar y haber terminado, pero también de angustia porque se acababa todo, y por el mal año que había tenido. Fue un momento muy especial y gratificante en el que me pude desquitar de los malos momentos que había vivido.

Hemos sido una familia en este camino y ha sido una experiencia de esas que ocurren muy pocas veces en la vida. Y le doy gracias a Dios y a todas las personas por ello. Han sido 10 días increíbles y no puedo esperar a la próxima vez para volver a revivirlo. De verdad que ha sido una de las mejores experiencias que he tenido.

 Sergio Sújar.

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