Experiencia de oración en las Constituciones dehonianas

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Nuestras constituciones hablan de distintos aspectos y nos animan a profundizar e ir viviendo día a día cada uno de ellos. Un tema importante es la oración, muy fundamental en la vida de todo cristiano y que no debemos olvidar porque nuestro Maestro, Aquel que seguimos nos dio ejemplo de oración durante toda su vida.

Nuestra regla de vida habla de la oración de esta manera: “Reconocemos que de la asiduidad a la oración depende la fidelidad de cada uno y de nuestras comunidades y la fecundidad de nuestro apostolado. Cristo invita a sus discípulos, a sus amigos sobre todo, a perseverar en la oración: también nosotros queremos responder a esta invitación. (Jesús) les decía una parábola para enseñarles que es necesario orar siempre sin desfallecer (Lc 18, 1). Velad y orad para no caer en la tentación (Mt 26, 41)” (Const. 76).

Lo primero que reconocemos en nuestras Constituciones es que la oración constante debe y tiene que ser el centro de nuestra vida porque de ella nos vamos a sostener y desde ella es que todo lo que hacemos tenga sentido. Obtendremos la fidelidad a la llamada que hemos recibido, tendremos comunidades que sean centro de acogida como la casa de Betania, donde María se llevo la mejor parte, estar junto al Maestro, contemplarle y escucharle; eso es la oración.

Para que nuestro apostolado sea fecundo, debemos llenarnos de Dios para luego dar a los demás eso que recibimos. Por ello, si no somos constantes en la oración y sólo trabajamos por el apostolado no vamos a llevar más que nuestro parecer y no el parecer de Dios.

Todo lo que hacemos tiene su sentido únicamente desde Jesús que nos ha llamado a mantenernos siempre en comunicación con el Padre y nos habla no sólo como discípulos sino también como amigos. Ya lo decía Santa Teresa de Jesús, que entendió muy bien esto de la oración: “Orar es tratar de amistad estando muchas veces tratando a solas con quien sabemos nos ama”. Eso es orar, es relación de amistad con Aquel que nos ama profundamente y es a lo que estamos llamados todos los cristianos: a tener una amistad profunda con Jesús, que es nuestro amigo, un amigo que nos ama y que da su vida por puro amor a nosotros.

 

Les invito a orar por todos los religiosos y religiosas, sacerdotes, diáconos, obispos, laicos y por todos los que viven en matrimonio, para que Dios dé fidelidad a cada uno en el servicio que están dando en la Iglesia para beneficio de nuestro mundo que necesita tanto de oración e intimidad con Aquel que nos ama.

 

Muchas gracias a todos los que siguen nuestro caminar de noviciado, por medio de estos pequeños artículos. Oren por nosotros y por todos aquellos que quieren seguir a Dios desde este estilo de vida, especialmente por nosotros dehonianos.

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