Experiencias que llenan

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Esta semana hemos tenido una experiencia bastante grata al estar compartiendo durante 5 días con uno de los religiosos de la provincia. El P. Gonzalo Arnáiz, scj. vino al noviciado a darnos clases sobre “la experiencia fundante”. Yo me atrevería a decir, que más que unas clases corrientes, fue más bien escuchar de una persona su experiencia de vida, que anima a los que queremos y estamos empezando un camino de seguimiento a Cristo desde la vida religiosa. Fueron días de oración, de cuestionarse, de maravillarse por las cosas que Dios hace en quienes lo buscan y se fían de su proyecto.

Una de las cosas que voy a resaltar es el hecho de que Dios cree en nosotros, antes que nosotros en Él. Así es. Esto es una de los aspectos que más me interpelo de la semana de clases: Dios cree en mí, se fía de mí, apuesta por mí. Esto me invita a revisar mi vida y preguntarme: ¿estoy haciendo las cosas cómo Dios quiere? Creo que todos los días me debo hacer esa pregunta y responderla con hechos.

Dios cree en ti y en mí; Él es el que llama, te invita, insiste constantemente tocando las puertas de nuestro corazón. Es como le pasó a Samuel: Dios le llamaba constantemente, pero él respondía a quien no debía; a Elí. Elí, por su experiencia, entendía lo que le pasaba a Samuel; así que le dijo cómo responder y qué hacer cuando escuchará la voz. Esta es la experiencia que hemos tenido esta semana: hemos tenido a nuestro lado a un Elí, que nos daba herramientas para responder desde el corazón a Dios. Esta respuesta no debe ser a medias, sino con todo lo que somos. Creo que ese es el papel del Maestro de novicios: mostrarnos el camino que nos lleva al encuentro con Dios y con los hermanos.

En resumidas cuentas, tenemos un Dios que es: Creador, Amigo de la vida, que provee, que está con nosotros y que en su Hijo Jesús nos resucita. Es un Dios que pasa por nuestra historia (por tu vida y la mía), pero pasa en este mismo momento que lees esto. Dios se hace presente y te ama profundamente.

Doy gracias a Dios por esta semana que nos ha regalado; por aquellas personas que hacen posible que estemos viviendo esta experiencia; por aquellas que prestan su tiempo para nuestra formación; por todas aquellas que oran por nosotros; y por todos aquellos que día a día caminan a nuestro lado. Gracias, Señor, Gracias.

No olvidemos orar por las vocaciones en nuestra Iglesia y también dar gracias al Señor porque nos permite tener pastores según su Corazón, que le siguen con gran fervor y sirven al pueblo de Dios. Pidamos que con su experiencia y testimonio nos impulsen a caminar y seguir apostando por el Reino de Dios, día tras día.

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