Fallece el p. Patxi Larrea, Secretario General de ESIC

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Natural de Eriete (Navarra), el P. Francisco Javier Larrea —conocido como Patxi— nació el 29 de enero de 1952. Ingresó en la Congregación de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús con su Primera profesión, en Alba de Tormes (Salamanca), el 29 de septiembre de 1971. Hizo su Profesión perpetua en Madrid, en el Colegio Fray Luis de León, el 29 de septiembre de 1977. Recibió la Ordenación presbiteral en Madrid, el 3 de diciembre de 1983.

Su consagración a Dios la vivió sirviendo en las comunidades de Madrid, en el Colegio Fray Luis de León y de Pozuelo de Alarcón (Madrid) en ESIC.

Su ámbito de trabajo pastoral en las distintas comunidades, donde compartió su ser SCJ con los hermanos a lo largo de toda su vida, se desarrolló en el mundo educativo, de formación y gestión, destacando entre otros su servicio de Superior, Consejero Provincial, Viceprovincial y como Secretario General de ESIC. Este miércoles 22 de junio, después de unos días delicado de salud y cuidados sanitarios, a sus 64 años de edad, nos ha dejado para reunirse con Dios.

El Superior provincial, el P. José Luis Munilla, le dedica unas palabras en nombre de toda la Congregación: “Que el Señor le conceda la Vida eternamente y le haga gozar de la alegría verdadera en el cielo, con la intercesión de la siempre Virgen María. Rogad por su eterno descanso”.

Encomendemos al P. Patxi en nuestra oración al Padre de la Misericordia y a su madre la Virgen María. Tengamos muy presentes a su familia y  en especial a su hermano  Carlos, hermano nuestro, por este momento tan duro que está pasando.

El funeral y entierro se celebrará mañana jueves, 23 de junio, a las 18 horas, en la Iglesia Parroquial de Puente La Reina (Navarra). Descanse en Paz.

 

2 comentarios

  1. Tristeza, orfandad, estado de “shock”… Pero por encima de todo, gratitud por haber podido tenerte en nuestras vidas. Somos más de 500, pero siempre nos has hecho sentir, a cada uno de nosotros, únicos y especiales para ti. Nosotros quinientos y tú solo, 1000. Hasta siempre, Patxi. Nos vemos cuando Dios quiera.

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