Familia, ¿Quién eres? ¿Qué dices de tí misma?

Eduación y familia

Al recibir la invitación de colaborar en el blog dehoniano, en particular en la sección “Educación y Familia”, desde un primer momento me ha parecido oportuno hacer un primer acercamiento a los términos que nos van a orientar en la reflexión mensual, y más adelante ir desarrollando algún pensamiento sobre la educación en valores dehonianos.

Este primer tema lleva por título: “Familia ¿Quién eres?, ¿Qué dices de tí misma?”, desarrollado en dos apartados, bajo el título que para muchos os suena conocido, inspirado en las primeras sesiones del Concilio Vaticano II, claro está aplicado en aquel momento a la Iglesia, que ayudó a comprender mejor ese espíritu de renovación del Concilio. Hoy os propongo como punto de reflexión para ayudarnos a comprender los cambios dados en el familia y como pueden repercutir en la tarea educativa.

  1. Familia ¿Quién eres?

Mi propósito al acercarme a este tema tiene la intención de ir analizando los cambios producidos en la familia para mejor comprender qué nuevos paradigmas de familia/as aparecen en nuestra época. Desde una perspectiva sociológica y pedagógica, sin pretender dar respuesta a la llamada crisis de la familia en nuestra cultura occidental, en particular nuestra sociedad española, con intención de abrir alguna puerta para mejor comprender los cambios producidos sobre la institución fundamental de la vida social, como es la familia; en qué medida podemos ayudarnos en el diálogo necesario entre sociedad, familia y escuela, y dar mejores respuestas en los procesos formativos, recuperando el papel de la familia en la educación integral del niño, adolescente y joven. En la familia encuentran los hijos las condiciones ambientales imprescindibles para el aprendizaje de los valores: el clima moral de seguridad y confianza, de diálogo y responsabilidad que haga posible, desde la experiencia, en el ámbito familiar la situación necesaria e indispensable para el aprendizaje de los valores morales. Sin olvidar que “la familia educa más por lo que hace, que por lo que dice”.

Hoy se está hablando mucho sobre la “crisis de la familia”, el término “crisis” es demasiado ambiguo para explicar la situación actual de la familia. En una sociedad tan sometida a los cambios profundos y rápidos como la actual, que modifica constantemente sus formas de vida introduciendo nuevas concepciones económicas y desarrollos científicos y tecnológicos, no sólo la familia, sino todo el conjunto de instituciones y organizaciones sociales se ven implicadas necesariamente en el cambio si quieren sobrevivir a su naturaleza.

La rapidez de los cambios en los escenarios sociales, la dificultad para asimilar las transformaciones culturales y tecnológicas, la incorporación de los nuevos conocimientos, el impacto de la convivencia en la nueva cultura del mestizaje, etc…, se han interpretado en cierto modo dramático y han favorecido en gran manera, esta llamada “crisis de la familia” que en la década de los setenta alcanzó un momento especialmente crítico. Aún hoy, desde perspectivas distintas, se sigue manifestando en diversas tendencias de nuestra sociedad, ante el descenso creciente de los matrimonios, el aumento de los divorcios, de hogares unipersonales y de familias monoparentales, subrayando cierta crisis de la familia como institución vertebradora de la sociedad; algunos estudios afirman a este respecto, la pérdida del poder socializador de la familia, y en consecuencia una mayor dependencia de la institución escolar en la labor educativa.

Recientes estudios muestran la preocupación por la transmisión de la vida familiar en una subcultura del “divorcio”, con las inevitables repercusiones sobre la familia en los procesos educativos de los hijos. Aunque otras formas de convivencia o modelos alternativos de familia vienen siendo asumidos en una sociedad democrática y tolerante; otras voces dejan una llamada de atención ante la falta de normas de convivencia en el interior de la familia, la dificultad en el desempeño de roles estables, la ambigüedad o ausencia de valores que configuren patrones de convivencia, teniendo como resultado comportamientos antisociales en niños, adolescentes y jóvenes.

  1. ¿Qué dices de tí misma?

Ante estos escenarios nuevos en los que se desenvuelve la familia del siglo XXI, más que hablar de “muerte anunciada” de la familia, como han apuntado algunos autores, habría que hablar de nuevas formas o modelos plurales incluyendo la familia nuclear, como adaptación a las situaciones sociales en cambio. En efecto en las últimas décadas distintos colectivos profesionales, como pedagogos, psicólogos, abogados, asistentes sociales…, han cambiado su visión catastrofista por un nuevo cambio de paradigma a la hora de valorar a la familia desde el servicio insustituible en el apoyo y desarrollo de la prole, como fuente principal de satisfacciones personales y familiares.

Así por ejemplo en las últimas encuestas realizadas en nuestro país, sobre las instituciones más valoradas, aparece la familia en primer lugar por encima de la religión, puesto de trabajo, política… El cambio producido en la sociedad postindustrial, sociológicamente laica, incorporada a los avances tecnológicos de la información, ha llevado consigo el debilitamiento de la institución familiar, sobre todo en la transmisión de los valores, pero por otra parte ha supuesto la recuperación de un nuevo discurso sobre las familias alejado de todo fundamentalismo excluyente, permitiendo la superación de prejuicios, y dando lugar una extraordinaria capacidad de adaptación a los cambios producidos.

La recuperación del rol de la familia en el proceso de la educación y crecimiento de la personalidad de los hijos y la integración en la vida social, ha llevado a superar un modelo de familia más autoritario, que en ocasiones anulaba la iniciativa personal, reemplazado por modelos de familia cuyos valores son más democráticos, igualitarios y personalizadores, más abiertos al futuro. Surgen nuevas formas de convivencia basadas más en las interacciones personales, en las que cada miembro de la familia pueda sentirse realizado dentro de un proceso de realización personal.

El concepto de “familia”, se muestra como una compleja unidad significante, que al pronunciarla nos encontramos envueltos en una maraña de significados e interpretaciones tan complejas que nos disuade de encontrar una definición, ante la diversidad de tipos de familias que varían en función de la época y de la cultura determinada.

Partiendo de un punto de vista más sociológico, la familia tal como aparece en las distintas manifestaciones de la sociedad occidental, se entiende la familia en sentido amplio, no restringido; sin que su significado pueda considerarse vinculado a una determinada opción política, moral o religiosa, resultando como síntesis alguno de los cambios más relevantes que la familia ha experimentado en las últimas décadas:

+ El reconocimiento legal de la libertad de los adultos para formar pareja o para deshacerla.

+ En las relaciones de pareja se concede mucho más valor al grado de intimidad y bienestar en la convivencia.

+ Los roles de género tradicionales han cambiado, el padre ya no es la única autoridad indiscutible; la madre ya no permanece en el hogar. Las actividades domésticas y la crianza de los hijos se comparten.

+ Valores como mayor libertad, bienestar, promoción personal, han incidido y favorecido el ambiente familiar.

Estos cambios en resumen, han llevado a la transformación de la familia como “institución”, a un modelo de familia fundada en interacción personal, que en la sociedad española ha provocado el cambio de una configuración monolítica de la familia, a otra más bien pluralista, en la que las distintas formas de articular la vida de familia reciben la aceptación social.

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