Formación Permanente

En la Iglesia, servidores y testigos de la comunión,
en una comunidad fraterna

1. La comunidad fraterna a partir de nuestras Constituciones

Las Constituciones de los Sacerdotes del Sagrado Corazón de Jesús expresan a menudo ricos contenidos de forma muy concentrada, pero de gran calado teológico y espiritual. Es al caso de la Constitución n. 59, donde se enuncian con muy pocas palabras temas de gran alcance que ahora nos interesan. Dice en concreto este número:

“En la Iglesia, estamos llamados
a seguir a Cristo
y a ser en el mundo
los testigos y servidores de la comunión de los hombres
en una comunidad fraterna” (Const. 59).

A nuestro entender, están aquí concentrados varios aspectos que son esenciales para explicar nuestra vida fraterna y comunitaria como religiosos dehonianos. Por eso, me gustaría profundizarlos en una reflexión que no pretende cerrar ninguna de las cuestiones que trata. Antes bien, se ofrece como un ámbito de diálogo para situar mejor la dimensión comunional de nuestra fraternidad y nuestra inserción en la Iglesia como religiosos, a la luz de la actual eclesiología.

En la citada Constitución 59 hay tres aspectos relevantes que es preciso destacar. El primero es el que sitúa nuestra vida religiosa en la Iglesia. La cuestión de la inserción de la vida religiosa en la Iglesia dista mucho de estar teológicamente cerrada, en cuanto al lugar teológico que la vida consagrada ocupa en la estructura mistérico-sacramental de la Iglesia, así como dentro de su constitución ministerial y carismática. Por ello, vale la pena detenernos a considerar esta cuestión de indudable actualidad para la teología de la vida consagrada. Seguir Leyendo
 

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