I. UN FIN, UNA MISIÓN INSCRITOS EN UNA VIDA (6)

El Padre quiere que se trabaje por la fidelidad, la generosidad en el amor de Jesús pensando sobre todo cómo Jesús es arrojado a veces de los corazones que, sin embargo, tenían vocación de privilegiados: los sacerdotes, los religiosos (Carta del P. Falleur, al Presidente del IX Capítulo General (?). Entonces lo que prevalecía sobre todo era la reparación y se trataba de la reparación por las faltas de los sacerdotes: no se decía abiertamente para no escandalizar, pero no se ocultaba en la casa del Sagrado Corazón… Estoy persuadido que es este fin íntimo lo que hacía decir a Mons. Thibaudier: “Si no fuera obispo, me haría oblato”). El P. Dehon vive existencialmente su experiencia profunda de la bondad infinita y de esto otro: “El amor no es amado”, aun en los que más se lo deberían dar.
 

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