II Encuentro Noviciado España-Portugal

Novicios dehonianos de España y Portugal
Novicios dehonianos de España y Portugal

El inicio del tiempo Ordinario y de este año 2015, lo hemos querido comenzar con un encuentro que nos ayude a fundamentar nuestra vocación, a descubrir la Palabra que se ha hecho vida y a reconocer lo que Dios nos va mostrando en nuestro camino de cara a la vida religiosa. En este encuentro de novicios (portugueses y españoles) hemos tenido la gracia de hablar de la Palabra de Dios a partir de la perspectiva de la Congregación y algunos de sus textos fundamentales, que aparecen en las Constituciones de nuestra Congregación. También hemos descubierto todo aquello que la palabra nos dice y nos invita hacer. Además, nos hemos acercado a distintos fundadores que a lo largo del tiempo de la Iglesia han sido piedras fundamentales y ejemplo para nosotros personas que queremos entregar nuestra vida a Dios. Por último profundizamos la Palabra a partir de la “Lectio Divina”, un encuentro más íntimo, más personal; momento de dejar hablar a Dios y que él mismo vaya haciendo su obra en cada uno de nosotros.

En este encuentro, los novicios (Felipe, Alí y César) y los PP. Daniel (Portugal) y Ramón (Maestro de Novicios de España) nos hemos sentido alegres por varios aspectos que son fundamentales. Primero por este encuentro, que se centra en la palabra, en saber cómo cada día la Palabra hecha vida, hecha carne, nos habla, nos dice algo. Es hermoso y grande ir descubriendo que la Palabra se va actualizando cada día y quiere habitar en nuestra vida. También, ha sido importante, el enriquecernos al compartir lo que la Palabra nos dice. A pesar de la diferencia en los idiomas, Dios se hace presente y Dios quiere hablar y desea guiarnos.

Nos sentimos alegres por este nuevo encuentro, por este enriquecernos, por apreciar y dejar que Dios sea Dios. Uno aspectos fundamentales de nuestro encuentro es que al final de cada formación terminábamos con la Eucaristía: signo de comunidad y de hermandad; donde la Palabra y los dones eucarísticos: Pan y Vino son centro de todo y nosotros los invitados para recibir ese gran banquete.

Me despido dando gracias a Dios por esta semana que nos ha permitido

  • profundizar en su Palabra;
  • saber que nuestra vocación se centra en ese encuentro personal con Dios, en una intimidad con el Señor;
  • dejar que la palabra nos sorprenda porque cada día dice algo distinto, que te marca, te enamora y te impulsa a seguir caminando.

Damos gracias a Dios por esta vocación a la vida religiosa y a la congregación, también por ofrecernos herramientas fundamentales de cara a nuestra vida religiosa.

Pedimos, al Señor, que vayamos respondiendo con un SI generoso y confiado partiendo de la Palabra que es don y regalo de Dios. Y como regalo, que es, debemos ser agradecidos y ponerlo al servicio de nuestros hermanos.

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